lunes, 7 de julio de 2014
El Planeta Gliese 581g NO EXISTE.
El planeta Gliese 581d. Que, desde que se nombró, fue llamado como EL planeta donde encontraríamos vida, que se hallaba en la zona "habitable" (La zona ricitos de oro) de su estrella (Gliese 581) y cercano a nuestro sol (a "sólo" 22 años luz de distancia).
Bueno, pues resulta que este famosísimo planeta NO EXISTE. Los últimos estudios en la estrella Gliese 581 apuntan a que la información obtenida era imprecisa debida a variaciones de la misma estrella. Y pues que no, que no hay un planeta ahí.
La razón de esto último es porque los exoplanetas no se "observan" de la manera tradicional como hacemos con los planetas de nuestro sistema solar, que podemos VER literalmente con nuestros ojos o con telescopios. Los exoplanetas se detectan de muchas formas, pero las más "populares" son midiendo cómo se tambalean las estrellas ya que, así como la luna y la tierra se mueven mútuamente, las estrellas con planetas orbitándoles igual se ven agitadas por su gravedad. Entonces, haciendo algunos cálculos, pueden determinar si existe algún planeta (o varios) orbitando esa estrella, cuán rápido gira, de qué tamaño es y a qué distancia está
Otro método para observarlos indirectamente es esperando a que un exoplaneta se cruce entre nosotros y su estrella de forma que opaque levemente la intensidad de su astro. Los telescopios ultra hyper mega sensibles pueden notar esos mínimos cambios. Es el equivalente a que un grano de arena se cruce frente a los reflectores de un estadio y que noten esa diferencia.
Para detectar a este planeta se utilizó el primer método, pero se estima que fue un MAL cálculo, una corrección que debía hacerse debido a variaciones de la misma estrella no se hizo y por esta razón hoy los astrónomos ya están buscando otro candidato a ser "el más probable de albergar vida" después de la tierra.
jueves, 1 de mayo de 2014
Las bacterias resistentes a antibióticos, un problema mundial.
Hace unas semanas, el ministro de salud británico advirtió que la resistencia de las bacterias por mal uso de antibióticos se había convertido en una crisis en ese estado. Ayer la OMS afirma que las bacterias asesinas son una amenaza mundial.
¿Por qué se vuelven más poderosas las bacterias?
Selección natural. Los antibióticos son efectivos si se usan correctamente. Pero cuando la gente toma medicamentos "hasta que se siente bien" y no hasta terminar el tratamiento, lo que está haciendo es matar a las bacterias menos resistentes y dejar vivas a las que sí aguantaron todo ese tiempo. Esto hace que las bacterias restantes, pasen esa resistencia genética a las siguientes generaciones y el resultado es que cuando alguien se infecte con este nuevo y resistente virus, los antibióticos normales no le harán efecto y tendrán que usar unos más fuertes. Pero si la persona no sigue el tratamiento, permite que las bacterias más resistentes sobrevivan y eso lleva a la evolución constante de las bacterias.
Selección natural. Los antibióticos son efectivos si se usan correctamente. Pero cuando la gente toma medicamentos "hasta que se siente bien" y no hasta terminar el tratamiento, lo que está haciendo es matar a las bacterias menos resistentes y dejar vivas a las que sí aguantaron todo ese tiempo. Esto hace que las bacterias restantes, pasen esa resistencia genética a las siguientes generaciones y el resultado es que cuando alguien se infecte con este nuevo y resistente virus, los antibióticos normales no le harán efecto y tendrán que usar unos más fuertes. Pero si la persona no sigue el tratamiento, permite que las bacterias más resistentes sobrevivan y eso lleva a la evolución constante de las bacterias.
Esto ha llevado a que hoy en día, bacterias tan inofensivas como las que producen la neumonía, sean ahora MORTALES. Así que, una neumonía te puede matar porque gente irresponsable no tomó sus medicamentos como era debido.
miércoles, 11 de enero de 2012
La Lógica detrás de la fe
No importa si eres cristiano, católico, ateo o tus creencias religiosas se acercan más al de alguna tribu perdida en lo profundo del Amazonas, si eres un ser humano, significa que tienes un cerebro que funciona en base a la lógica. Aún en lo que hoy, año 2012, conocemos como trastornos mentales, existe un orden lógico en los pensamientos, exceptuando a aquellos trastornos de índole orgánico donde, precisamente, lo que se ve afectado es el funcionamiento normal (racional) del sistema nervioso central.
Si bien, cada ser humano es un mundo por sí mismo, hay algo en que coinciden todas las personas que habitamos el planeta, y eso es que nuestro cerebro trabaja en base al procesamiento constante de la información que recibe a través de los sentidos (vista, oído, equilibrio, sensaciones interoceptivas, etc.). De hecho, esto es muy similar en todos los mamíferos y otros animales que también tienen un cerebro. Sin embargo, la diferencia radica en que el cerebro de la especie humana es MUY grande (en relación al cuerpo, pues el de un cachalote es todavía más grande) y, así como un gran músculo puede levantar mucho peso, un gran cerebro puede procesar una mucha información. También se ha de agregar que el cerebro humano es todavía más complejo que el de otras especies.
Cada una de las decisiones que tomamos en nuestra vida y, en forma más simplificada, todas las conductas que realizamos, aún aquellas que parecieran tan simples que las hacemos “sin pensar”, en realidad, iniciaron como un estímulo sensitivo que el cerebro procesó y, después de este procesamiento, fue mandado al resto del cuerpo para realizarla. A continuación, un ejemplo:
Si tienes sed y tomas un líquido del vaso que se encuentre enfrente a ti; primero tuviste una sensación de sequedad en la boca o acaloramiento que tu cerebro interpretó como “tengo sed” o “el cuerpo necesita agua”; luego, tus ojos escudriñaron el paisaje hasta que viste el vaso que se encontraba enfrente a ti, al momento en que la luz que rebota del vaso llega a tus ojos, viaja por el nervio óptico hasta tu cerebro, el cual llega a la conclusión de que contiene un líquido que puedes tomar y, tomando en cuenta que “el cuerpo necesita agua” y “hay un vaso con líquido a tal distancia”, entonces, pareciera que “tomar el contenido del vaso saciaría la necesidad de agua del cuerpo”. Por lo tanto, “hay que tomar el líquido del vaso”. Ante esto, el cerebro, nuevamente, mandará la señal a los nervios ubicados en tu brazo para que tomen el vaso y lo lleven a la boca.
Esto último se puede aplicar a cualquier conducta hecha por un ser humano, exceptuando a aquellos actos reflejos de los bebés o en adultos (como cuando el doctor te da un golpecillo con un martillo y tu pierna brinca) o algunas reacciones del sistema nervioso autónomo. Pero en lo que se refiere a comportamientos complejos, como caminar, escribir, desempeñarse en un grupo, tomar decisiones corporativas, bélicas, religiosas y demás, todas y cada una de estas conductas se pueden entender desde un orden lógico, como producto de un procesamiento del cerebro, proceso que llamaremos “Razón”.
Cuando se intenta explicar las conductas supersticiosas, definiéndolas como un comportamiento basado en ideas mágicas que lleva a conductas ritualistas que ocupan una gran cantidad de esfuerzo, tiempo o recursos a la persona, hay que entender cuáles son las ideas y cuáles son las fuentes de información de esta persona. Por ejemplo, podría verse ilógico o poco racional que tu vecino cierre su puerta con muchos cerrojos y candados. Sin embargo, al entender que su casa fue saqueada en repetidas ocasionas, entonces se vuelve más racional esta conducta. De igual forma, puede verse ridículo que un creyente ande de rodillas hasta que estas sangren, pero, si entendemos que de esta forma va a limpiar pecados cometidos anteriormente y así podría ganarse su lugar en el cielo, pues entonces ya no parece tan irracional la conducta de lastimarse sus rodillas.
Al analizar las conductas religiosas, debe seguirse el mismo método, buscar entre las creencias supersticiosas de la persona hasta encontrarles un sentido lógico: En el ejemplo de las rodillas, no es que en realidad su “fe” o el mero acto de creer es lo que le lleva a realizar dicha conducta. De hecho, es un análisis económico de un contexto en base a sus fuentes de información. Si la vida dura poco y el cielo es una infinidad, entonces, el valor de la vida (la salud, los logros, el avance científico, la educación y cualquier otra cosa), se ve infinitamente reducido en comparación del valor de “el cielo”. Por lo tanto, vale la pena hacer todo lo posible por ganarse el cielo. A esta ecuación, hay que agregarle que “existe un infierno”. Entonces, no sólo el ir al cielo es suficiente motivación para realizar estos actos, sino que existe la pésima consecuencia de ir al infierno y sufrir una eternidad de tormentos al no realizarlos.
La lógica en los religiosos funciona exactamente igual que la lógica de cualquier otra persona, sin embargo, la diferencia son las fuentes de información, es decir, de dónde obtienen su conocimiento. Si desde la infancia o en cualquier momento de su vida, la persona aprendió que “El padrecito de la iglesia es bueno, representa a Dios en la tierra y todo lo que dice es para que nos ganemos nuestro lugar en el cielo” entonces “hay que hacer todo lo que dice el padrecito”. Así pues, si el padre, sacerdote, arzobispo o papa dice que “la evolución es una mentira” y que “sólo existió adán y eva” y “todo lo que dice la biblia es verdad”, entonces, estas ideas “deben ser verdad”. Así pues, cuando abrimos la mente de una persona creyente, vemos que el orden lógico de su pensamiento está basado únicamente en los discursos que oye cada domingo en su iglesia, en lo que le dicen otras personas religiosas y lo que lee o ve en los canales de su religión.
Algo particular sucede con algunos grupos religiosos actuales. El mero acto de “creer” en sus propias creencias (es decir, el confiar que su sistema de creencias religiosas es verdad) no es sólo un valor sino que lo contrario (cuestionar la veracidad de la información que viene de la biblia o de alguna autoridad religiosa) es castigada de la peor forma posible. El dudar, principal herramienta del filósofo, o hacerse preguntas de forma que den lugar a un conocimiento que no coincida con aquellas impuestas como verdad absoluta por las autoridades religiosas, suele estar sancionado con la exclusión del grupo y, por lo tanto, es un pase directo al infierno. De esta forma, lo lógico es tener fé (Aceptar toda la información proveniente del padrecito como una verdad irrefutable e incuestionable). Como dato curioso, esta forma de actuar es exactamente igual al de los sistemas políticos totalitarios, absolutistas y fascistas.
Cualquier pensamiento de orden lógico que requiere un procesamiento consume energía y esfuerzo. Sin embargo, la práctica constante de dicha idea lleva a que este procesamiento sea cada vez más rápido, requiera menos esfuerzo y energía y que, eventualmente, se vuelva “automático”. Es similar a un pianista que recibe una obra musical que nunca en su vida ha tocado, al principio, se detiene en cada momento para revisar bien las notas que va a tocar, hasta que se aprende la pieza de memoria y puede practicarla una y otra vez hasta que puede interpretarla a la perfección. Con el tiempo, de seguir practicando dicha obra, el músico podrá tocarla con la fluidez de quien lo hace, en apariencia, “sin pensar”. Sin embargo, su cerebro procesó de igual forma cada nota y mandó la señal a sus manos, brazos y dedos de la misma forma que al inicio, similar al ejemplo de vaso párrafos antes, pero con más eficiencia.
Esta habilidad del cerebro de volver ciertos procesos más eficientes con la práctica es lo que solemos llamar “Aprendizaje” y, el ser humano, posee una capacidad de aprender como nunca se ha visto en otra especie. Producto de la evolución, no hay duda que el aprendizaje es una de las destrezas más importantes que definen el Ser humano. Entonces la práctica de cualquier idea lleva a un aprendizaje cada vez mejor, por lo tanto, el practicar constantemente las ideas religiosas lleva a que su aprendizaje se afiance y termine siendo difícil de eliminar o contrariar. Un ejemplo que uso comúnmente en el consultorio, es respecto a la gravedad:
Todos los días de nuestra vida, a menos que seamos astronautas, estamos expuestos a la gravedad de la tierra. Por lo tanto, al hacer el cálculo de nuestros quehaceres diarios, siempre tomamos en cuenta la influencia de la gravedad en los objetos. Tan simple como que para levantar un libro, bajar un escalón, estar sentado, parado, caminando, etc. nuestro cerebro procesa la información necesaria para realizar estas conductas con la gravedad como una variable constante. Otras variables serían nuestra fuerza corporal personal, las distancias, peso, etc. Siguiendo esta lógica, si nos pusieran un objeto frente a nosotros (como una piedra) y este objeto estuviera flotando como si no fuera afectado por la fuerza de la gravedad, no tendría sentido, pues “la gravedad siempre está aplicando su fuerza con todo lo que está a nuestro alrededor”, y, por lo tanto, creeríamos que se trata de un truco, que la piedra está vacía y rellena de helio o algo similar que explique el fenómeno con la gravedad como variable.
Este último ejemplo también aplica a las creencias religiosas. Si a cada acción, conducta de una persona, fenómeno natural, etc. Le agregamos la variable de que una deidad lo hizo con su propia voluntad, con el tiempo, esta idea se vuelve automática y cualquier información que la contradiga carecería de sentido lógico.
En resumen, la creencia de fé ciega, no es tan ciega como parece, en realidad es producto de un razonamiento lógico cuyas únicas fuentes de información están limitadas a aquellas que las autoridades religiosas que promueven dicho sistema ideológico, autoridades que también hacen un cálculo económico de la situación basándose en la información que ellos poseen.
martes, 18 de octubre de 2011
La creencia en los dioses y mitos.
Hoy en día, existen literalmente millones de dioses en las creencias populares de las personas. Dentro de su contexto, las creencias en dioses son completamente lógicas y tienen sentido desde una visión del mundo reducida a dicho contexto cultural y social. Sin embargo, el creer que existen dioses y otros seres sobrenaturales de leyendas ancestrales no hace necesariamente que estos existan. Estas creencias son rezagos de conocimientos antiguos, transmitidos por diferentes medios, de tiempos donde la gente era más ignorante que hoy en día, debido a que sus instrumentos no les permitía responder preguntas básicas sobre los fenómenos naturales que tienen lugar todo el tiempo a nuestro alrededor.
Cuando los primeros humanos primitivos ya tenían un lenguaje suficientemente avanzado como para filosofar o hacerse preguntas abstractas y subjetivas, sobre ciertos fenómenos (entiéndase: El clima, los temblores, los accidentes geográficos, la flora y fauna, eventos astronómicos, etc.), su conocimiento limitado les impedía llegar a conclusiones empíricas, pues no disponían de instrumentos sofisticados como los satélites, telescopios, computadoras y otras herramientas que permitiesen ampliar el espectro de sentidos de los que disponían sus cuerpos.
Estos primeros humanos empezaron a sacar deducciones lógicas basándose en su experiencia individual y grupal, tal como se hace hoy en día pero sin utilizar herramientas avanzadas. Por ejemplo: “Una roca (objeto) se quedará donde está hasta que alguien o algo la mueva, como una persona o un animal”, luego, “sólo los hombres más fuertes del grupo pueden mover las rocas más grandes”, por lo tanto, “si la montaña entera se movió, un hombre o animal debió de haberlo hecho, pero debió ser uno gigante, pues la montaña es enorme” y “como lo movió sin que pudieran verlo, entonces lo lógico es que este ser sea invisible”. Y así es como se crean los dioses.
Este uso del sentido común, la lógica y el razonamiento es propio de los animales con cerebro, sin embargo, la profundidad y la cantidad de elementos asociados en el procesamiento de esta información dependerá directamente de la capacidad intelectual de quien lo haga. De esta forma, el ser humano es el único animal conocido que puede realizar complejas asociaciones abstractas mediante su experiencia diaria. Por ejemplo, más allá del gigante invisible de la montaña, se pueden sacar más deducciones: “Muchos salieron lastimados cuando el gigante movió la montaña”, “cuando alguien hace algo contra una persona y sale lastimada es porque estaba enojada contra ellos”, por lo tanto, “el gigante estaba enojado con nosotros”. Y si, cuando alguien está enojado y se le da un regalo, se le rinde tributo o algo similar (como organizar un baile, sacrificios, etc.), esta persona se calma, lo lógico sería rendirle tributo a este gigante invisible de la montaña.
Casualmente, al rendirle tributo u organizar un baile o hacer cualquier otra cosa considerada como un regalo por ese grupo, individuo o cultura, a este gigante invisible de la montaña, los temblores se detienen. Pero la semana siguiente, vuelve a haber un temblor y caen rocas de la montaña hiriendo y lastimando a la gente de la tribu o grupo. Esto podría hacer pensar a las personas que necesitan rendirle más tributo o que deben hacerlo cada semana para apaciguar la ira del gigante. Efectivamente, cada semana que rinden tributo y no hay temblores, se reafirma su creencia sobre el gigante invisible. Y así, los que vivieron esta experiencia pasarán el conocimiento a sus hijos y a los hijos de sus hijos hasta que alguien dude de esta creencia, la ponga a prueba mediante un experimento y compruebe su falsedad. Tal es el origen de la superstición.
Un experimento conocido en el mundo de la psicología se hizo con chimpancés: A un grupo de estos animales se les metió en una habitación donde había una escalera que llevaba a un racimo de tentadores plátanos. No pasó mucho tiempo hasta que uno de los changos se le ocurrió que sería buena idea subir la escalera, tomar un plátano y comerlo. Sin embargo, al momento en que puso una pata sobre la escalera, chorros de agua helada salían por todas partes de la habitación, esto era activado por los investigadores al momento en que uno de los monos pisaba la escalera, haciendo pasar a todos un mal rato. Después de esta experiencia desalentadora, a otro mono más terco se le ocurrió subir por un plátano, con el mismo resultado de antes. Los inteligentes chimpancés, aprendieron rápidamente que al intentar subir por la escalera un desagradable chorro de agua fría los bañaría a todos y, por lo tanto, cuando otro de los monos menos inteligentes quería subir la escalera, todo el grupo corría a agarrarlo, golpearlo y alejarlo para que no los bañaran con el agua helada.
Una vez que los monos aprendieron a no ir por los plátanos, se sacó a uno de ellos y se introdujo en la habitación a un chimpancé nuevo que no tenía conocimiento de la escalera y que, al ver los plátanos, inmediatamente decidió subir por uno de ellos. Los demás monos, con el afán de no ser mojados por agua helada, lo jalaban antes de que pudiera subir la escalera, aun cuando el mono no tenía idea por qué lo hacían, pues nunca alcanzó a experimentar el baño de agua helada. Una vez que el mono nuevo desistió de sus intentos de ir por los plátanos, se sacó a otro de los monos originales y se reemplazó por uno nuevo, con los mismos resultados. Y así, cada que un mono nuevo entraba y quería ir por los plátanos, todos los arrastraban y golpeaban para que no lo hiciera. Con el tiempo, todos los monos originales fueron reemplazados y sólo quedaban monos nuevos, pero ninguno de ellos quería subir la escalera para comer los plátanos, pues sabían que sus compañeros monos lo golpearían y arrastrarían si lo hacían, aun cuando no sabían las consecuencias de intentarlo.
Muchas reflexiones se pueden hacer de este experimento, sin embargo, lo que concierne a este texto es lo referente a las creencias supersticiosas. Los monos nuevos no sabían nada del agua, sin embargo, por dogma o por creencia de fe, desarrollaron la creencia de que “algo malo va a pasar si alguien trata de subir la escalera y hay que hacer todo lo posible para que nadie lo haga”. Esta idea podría pasarse de generación en generación hasta que un mono rebelde se atreva a comprobar si realmente algo malo pasaba cuando trataban de tomar los plátanos. Desde luego que en este caso la creencia estaba bien fundamentada, muy diferente al ejemplo del gigante invisible de la montaña, donde los temblores eran ocasionados no por un gigante, sino por fenómenos más terrenales (literalmente hablando).
Dada nuestra capacidad de asociar ideas abstractas y subjetivas, tendemos a vincular ideas que podrían resultar absurdas para otros, pero por el mismo proceso de aprendizaje basado en la lógica, generan tendencias en nuestra conducta. Esto aplica a TODAS las supersticiones. Por ejemplo, un bateador podría pensar que si se pone la ropa interior al revés tendrá mejor suerte. Esta idea la concluyó cuando, después de perder muchos partidos, un día, por error o por cualquier otra razón, se puso la ropa interior al revés y ganó. El próximo partido, haría esto sin dudarlo mucho y si llegase a ganar (quizá porque estaba más motivado o se sentía más seguro o aunque su desempeño haya sido menor pero el de su equipo mayor), se reforzaría su creencia de que la ropa interior al revés le da buena suerte. Y así, un día que intente poner a prueba lo contrario (poniéndose la ropa interior adecuadamente), se sentirá inseguro o creerá que tendrá mala suerte y esto influirá en su desempeño, ocasionando eventualmente a que pierda, nuevamente reforzando su creencia. Difícilmente la posición de su ropa interior influye completamente en el resultado final de cada partido, pero por pura probabilidad, un grupo de jugadores de beisbol que intentaran esta técnica, algunos ganarían partidos y otros no y los que sí ganaron podrían pensar que es debido a la ropa interior.
Estos son algunos ejemplos de cómo es que las creencias mágicas o sobrenaturales son creadas por los seres humanos. Ahora, si entendemos que en el mundo antiguo no contaban con el conocimiento científico, además que casi cada fenómeno natural era completamente inexplicable debido a la falta de instrumentos que mejoren la capacidad de sus sentidos (telescopios, microscopios, cámaras, etc.), entonces era natural que las personas desarrollaran todo tipo de creencias supersticiosas y que, al no existir la experimentación metódica y sistemática, estas creencias se tomaran por hechos 100% reales y que este conocimiento se transmitiera de generación en generación, sobre todo para cosas importantes como la vida y la muerte, la condenación del alma o la suerte.
Ahora, la forma en la que los humanos desarrollan las creencias se puede transpolar también fenómenos más subjetivos y abstractos, como la vida, la belleza, el infinito, la justicia, el bien y mal, etc. Uno puede creer cualquier cosa completamente alocada para otros, pero que tendría sentido sólo para esa persona (o grupo). Algunas de estas creencias también aplican al conocimiento y a las creencias mismas. Es muy frecuente oír a personas que dicen “es necesario creer en algo superior” o “creer es poder” o “si crees con todas tus fuerzas, se va a hacer realidad”. En la práctica clínica estas ideas se conocen como “pensamientos distorsionados”.
Se invita a quien lea este artículo a poner a prueba estas ideas, intenten creer con todas sus fuerzas que pueden atravesar una pared o que se van a ganar la lotería. Sin importar cuánto crean en dichas cosas, no van a suceder pues las creencias tienen lugar dentro de nuestro cerebro y no modifican el mundo alrededor más allá de lo que nuestro cuerpo pueda hacer basándose en esas creencias. Esto se ejemplifica en las guerras religiosas. Cuando dos ejércitos se enfrentan por razones religiosas, ambos bandos van a pensar o creer que luchan por su dios único y verdadero (digamos que unos luchan por el dios blanco y los otros por el dios azul), cuando la batalla termine y uno de los bandos gane, van a pensar que su Dios los protegió y por esto fue que ganaron, porque su creencia es tan grande que ni el ejército más grande del mundo podía haberlos derrotado y demás. Sin embargo, esta creencia igual la tenía el otro grupo. Es decir, los dos creían exactamente lo mismo, pero sólo uno de ellos ganó y el que ganaran se puede explicar más fácilmente por razones estratégicas y técnicas, como pudo ser un mejor entrenamiento, mayor número, mejores tácticas, armas con tecnología más avanzada, un clima favorecedor, etc.
Cuando se carece de conocimiento técnico y empírico, es fácil que la persona llegue a deducciones mágicas al intentar explicar los fenómenos alrededor de él. Y que, una vez que estas deducciones estén bien afianzadas, la persona, eventualmente, llegue a tener sesgos en la forma en que su cerebro procesa la información, debido a la propiedad que tiene el cerebro de realizar procesos con mayor eficiencia conforme su entrenamiento. Esto he de explicarse de la siguiente forma: Imaginemos a un investigador de ovnis* y al director de una revista de escépticos, juntos en una colina de noche. Ambos ven un objeto volador no identificado brillante que cruza el cielo a una velocidad descomunal y que se frena al instante para luego dar vueltas en círculos hasta desaparecer con una gran ráfaga de luz justo frente a sus ojos. Al instante, el investigador de ovnis creyente de los extraterrestres pensará que se trata de una nave o un artefacto construido por una civilización de otro lugar del espacio que no es la tierra. A su vez, el director de la revista de escépticos dudará completamente de esta teoría y dirá que seguro se trata de un meteorito, un cohete de un niño, fuegos artificiales o cualquier otro fenómeno que no haya sido creado por una sociedad inteligente de seres extraterrestres.
A pesar de que ambos experimentaron el mismo estímulo, al mismo tiempo y en el mismo lugar, la deducción a la que llegó su cerebro en ese momento fue totalmente opuesta. Esta discordancia se explica por la información limitada a la que han tenido acceso ambas personas. En el caso del investigador creyente de los extraterrestres, ha tenido la oportunidad de escuchar relatos de testigos, sin fines de lucro o fama y bien acreditados incluso por pruebas periciales de avanzada, que afirman haber visto naves espaciales y alienígenas, además de contar con fotografías, análisis forenses, videos y evidencia que no pudo explicar de otra forma (según sus métodos). Por otra parte, el director de la revista para escépticos, ha podido desenmascaran a gran cantidad de charlatanes que abusan de las creencias de otras personas para ganar dinero a costa de evidencia falsificada, alterada o con mentiras, además de que casi todos los casos que ha podido analizar sobre fenómenos de seres extraterrestres los ha podido explicar científicamente de alguna forma (cometas, aviones, estrellas fugases, etc.). La historia de aprendizaje individual es la que marca la pauta para estos sesgos en la forma en que el cerebro procesa la información.
Para el cerebro humano, y, por lo tanto, en la experiencia humana, es exactamente lo mismo recordar, imaginar, pensar y soñar que sentir. Por esto es muy frecuente que las personas crean que porque sienten “algo” esto va a empezar a existir en el universo donde habitamos todos debido a su puro sentir. Sin embargo, y como ejemplo, si imaginamos un limón verde, grande, de esos modificados genéticamente para ser casi del tamaño de una naranja y sin semillas, bien jugosos y ácidos y que este limón, lo tenemos justo enfrente de nosotros y hay gotas de agua que escurren sobre su verde y porosa cáscara. Entonces alguien toma un cuchillo y empieza a cortar el limón justo enfrente y conforme lo va cortando el jugo ácido del limón empieza a escurrir y luego ese limón es exprimido y al hacerlo las gotas salpican por todas partes y parte de esas gotas ácidas caen en nuestra lengua y… Esto debe ser suficiente para hacer salivar a cualquiera, sin embargo, nunca hubo limón alguno, fue simplemente la experiencia creada por el cerebro
La mayoría de las veces que uno experimenta algo, por ejemplo, el olor de cierta comida o el color de una flor, es porque el estímulo real está presente (sentimos el olor de carne asándose, porque hay carne asándose cerca o vemos una rosa porque tenemos dicha flor frente a nosotros), pero cuando uno está dormido y soñando, imaginando, recordando y pensando uno experimenta estos estímulos sin que realmente los tenga uno presente, esto se debe a que el “soñar, imaginar, pensar, recordar, rememorar y el poner atención” son diferentes nombres para el mismo proceso del cerebro que es el de analizar la información que viene de nuestros sentidos o de nuestra memoria. La consciencia y la existencia como tales, son el mismo proceso que lleva a cabo nuestro cerebro al analizar la experiencia de los sentidos guardada en nuestra memoria. Esto puede llegar a hacer creer a muchas personas que dios realmente existe porque lo pueden sentir, pero, tal y como se ha demostrado, no porque uno lo sienta significa que sea real, más allá de la propia mente. Porque el cerebro no es una máquina que crea realidades, sino es un procesador que interpreta, no construye el universo alrededor, sino que analiza la información a través de los sentidos. Y es en base a este análisis que hace el cerebro, cada segundo de nuestras vidas, como es que se va reestructurando sobre sí mismo, como información adicional, esta flexibilidad del cerebro es la propiedad que permite llevar a cabo cambios radicales en el consultorio.
Conforme la ciencia va avanzando y acumulando más conocimiento empírico, todos los mitos y leyendas se van refutando y son reemplazados por un sistema de creencias organizado y coherente basado en evidencia empírica sobre el universo que nos rodea. Cualquier interpretación metafísica de estos hechos cabe en el terreno de la especulación y responden a tendencias lógicas creadas por nuestra propia subjetividad, a nuestra propia perspectiva individual y sesgada de la vida.
*Por definición estricta un OVNI se trata de todo tipo de objeto o energía en el cielo que el observador no sepa qué sea o su procedencia, tal como dicen sus siglas (Objeto Volador No Identificado) y nada más. El debate de conspiraciones internacionales relacionadas a la tecnología extraterrestre no tiene espacio en este blog.
Etiquetas:
astrología,
astronomía,
ateísmo,
biología,
ciencia,
escepticismo,
Filosofía,
humanismo,
lógica,
metodología,
tecnología,
vida en otros planetas
lunes, 30 de agosto de 2010
Las razas humanas
Las historias de fantasía siempre hablan de diferentes razas que habitaban la tierra. Aparte de los humanos, tenemos los enanos, los elfos, los trolls y demás criaturas con características únicas y propias que las definen entre sí. En realidad, antes de que el primer imperio existiera, el ser humano realmente convivía con diferentes especies de homínidos con las cuales compartían características similares pero con notables diferencias genéticas. Hace decenas de miles de años que la diversidad de homínidos pasó de diferentes especies que habitaban cuevas, ríos, bosques, selvas y desiertos. Algunos más altos, otros más pequeños y otros más los musculosos como neandertales que podrían tomar a un ser humano del cuello y levantarlo con la mano a sólo uno. De todas las especies de homínidos sólo el ser humano sobrevivió hasta nuestros días. Bien podría afirmarse que nuestro cerebro superior fue la diferencia en la carrera armamentista por la supervivencia del más apto, pero existe una posibilidad de que otros humanoides hubieran sido más inteligentes pero sin la capacidad física, social u otra característica propia de nuestra especie que marcara la diferencia entre vivir y extinguirse.Una vez libre de competencia y con nuevo armamento de piedra, el ser humano pudo expandirse a lo largo del mundo, adaptándose y modificando su cuerpo de acuerdo al ambiente. Con cada descubrimiento el ser humano adquiría nuevas capacidades, entre ellas: La guerra; Funciona de la siguiente manera, tienes dos grupos de personas, los dos poseen armamento y tácticas, al confrontarse, aquel que posea las mejores armas y sea más capaz de usarlas eficientemente será el vencedor, es decir, el que posea la mejor estrategia y pueda aplicarla mejor gana toda la comida, territorios y demás herramientas. Esto fue así de simple hasta que empezaron a surgir los imperios y la cultura.
Cuando los conocimientos empezaron a agruparse en un orden lógico y masivo, fue posible la existencia de los grandes imperios. Enormes grupos de personas con una misma ideología, liderados por un monarca absoluto con creencias bien establecidas, por escrito o labrados en piedra. Creencias sobre su propio grupo, sobre el mundo y sobre aquellos que no forman parte de su comunidad. En el momento en que un ejército arrasa con una ciudad o un pueblo, no sólo se lleva sus vasijas de oro y monedas de plata o las estatuas y monumentos, sino que se lleva parte de su cultura y además, impone su lenguaje, moneda y autoridad en dicho territorio. Al asentarse, este imperio conquistador, en las nuevas tierras, deja también hijos bastardos y en otros casos, hacen su casa y su familia en ese nuevo lugar y si llegase a tener control por un periodo prolongado, eventualmente dicho territorio pasa a ser un híbrido cultural y genético entre el primer grupo que se asentó ahí y aquel que lo conquistó.
Esto ha sido así por miles de años y ha tenido lugar por todo el mundo. También las alianzas y comercio promueven esta mezcolanza genética y cultural, pero eso más bien aplica a nuestros días y aún sigue influyendo la guerra en este proceso.
Así pues, España estuvo habitada y conquistada por los romanos, los árabes, por napoleón y México por los aztecas y luego por los españoles, luego por mexicanos, etc. Aquellos imperios que habitaron los alrededores del mediterráneo se mezclaron, destruyeron y reconstruyeron desde que existen los barcos de guerra y hasta antes. Igual en África, Asia, el Medio Oriente, Oceanía y América, es decir, en todo el mundo.
A pesar de estas mezcolanzas, aún existen notables diferencias físicas que dividen a las personas en lo que hoy equivocadamente llaman “razas”. Y es que, los nuevos estudios antropológicos afirman que estos rasgos que visualmente nos parecen relevantes (el color de piel, la complexión o el número de dedos) es más debido a nuestra visión personal del mundo, es decir, nuestras propias creencias, ideas, cultura y cosmo-visión, que a diferencias biológica y genéticamente significativas.
A un nivel genético, son pocos los genes involucrados en el color de toda nuestra piel, comparados con aquellos que le dan color a nuestros ojos. La mayoría de los genes afectan, de hecho, lo que pasa dentro de nuestra piel, es decir, en el resto del cuerpo no expuesto a la vista (principal órgano de obtención de información). Lo que quiero decir es que, los rasgos biológicos más significativos que podrían decirnos si existen diferentes “razas” de seres humanos no estuvieron visibles a nuestros ojos sino hasta que se decodificó el ADN, que es el instructivo para fabricar a cada especie.
El ADN contiene la información genética de todas las especies y pequeñas variaciones en este pueden hacer la diferencia de un perro a un gato o de un ser humano a una mangosta. Estas variaciones en los genes de los seres humanos no alcanzan para dividir a la especie humana en razas, término en desuso científico. En primer lugar porque se estima que, en cierto punto de la historia evolutiva del ser humano, la población disminuyó a un grado crítico en el que sólo unas pocas familias de homo-sapiens sobrevivieron dejando poca variación genética entre estos antepasados. Lo segundo es por la mezcolanza producto de la guerra y la expansión de los imperios a lo largo de la tierra.
La diversidad cultural actual también se debe a este proceso y es que la variabilidad genética ha permitido la supervivencia del ser humano, ya que con cada generación pasan los mejores rasgos fortaleciendo a la especie en general. La variabilidad que existe actualmente es debido a que existió anteriormente, pues fue un cambio ambiental el que acabó con poblaciones enteras, las cuales, si hubieran sido todas indistintas no hubiera sobrevivido ninguna pues algo que es capaz de matar a un miembro de una especie de la cual todos sus integrantes son idénticos será capaz de acabar con todos miembros los de esa especie. Ahora bien, si dentro de la especie existen variaciones mínimas, aquello que acabaría eficientemente con un integrante de ese grupo no podrá acabar con todos con la misma eficiencia pues no serán todos iguales.
La variabilidad permite la selección natural, la adaptación y la evolución y es debido a esta que los seres humanos han podido sobrevivir y expandirse. A los seres humanos nos unen nuestras diferencias las cuales compartimos todos y que nos obligan, en nuestra propia sangre, a actuar siempre en pro de nuestra especie pues todos, sin importar cuán diferentes aparentemente seamos, somos seres humanos y tenemos parientes en todos los rincones del mundo y esos parientes son el resto de las personas que habitan el único planeta que tenemos.
Cuando los conocimientos empezaron a agruparse en un orden lógico y masivo, fue posible la existencia de los grandes imperios. Enormes grupos de personas con una misma ideología, liderados por un monarca absoluto con creencias bien establecidas, por escrito o labrados en piedra. Creencias sobre su propio grupo, sobre el mundo y sobre aquellos que no forman parte de su comunidad. En el momento en que un ejército arrasa con una ciudad o un pueblo, no sólo se lleva sus vasijas de oro y monedas de plata o las estatuas y monumentos, sino que se lleva parte de su cultura y además, impone su lenguaje, moneda y autoridad en dicho territorio. Al asentarse, este imperio conquistador, en las nuevas tierras, deja también hijos bastardos y en otros casos, hacen su casa y su familia en ese nuevo lugar y si llegase a tener control por un periodo prolongado, eventualmente dicho territorio pasa a ser un híbrido cultural y genético entre el primer grupo que se asentó ahí y aquel que lo conquistó.
Esto ha sido así por miles de años y ha tenido lugar por todo el mundo. También las alianzas y comercio promueven esta mezcolanza genética y cultural, pero eso más bien aplica a nuestros días y aún sigue influyendo la guerra en este proceso.
Así pues, España estuvo habitada y conquistada por los romanos, los árabes, por napoleón y México por los aztecas y luego por los españoles, luego por mexicanos, etc. Aquellos imperios que habitaron los alrededores del mediterráneo se mezclaron, destruyeron y reconstruyeron desde que existen los barcos de guerra y hasta antes. Igual en África, Asia, el Medio Oriente, Oceanía y América, es decir, en todo el mundo.
A pesar de estas mezcolanzas, aún existen notables diferencias físicas que dividen a las personas en lo que hoy equivocadamente llaman “razas”. Y es que, los nuevos estudios antropológicos afirman que estos rasgos que visualmente nos parecen relevantes (el color de piel, la complexión o el número de dedos) es más debido a nuestra visión personal del mundo, es decir, nuestras propias creencias, ideas, cultura y cosmo-visión, que a diferencias biológica y genéticamente significativas.
A un nivel genético, son pocos los genes involucrados en el color de toda nuestra piel, comparados con aquellos que le dan color a nuestros ojos. La mayoría de los genes afectan, de hecho, lo que pasa dentro de nuestra piel, es decir, en el resto del cuerpo no expuesto a la vista (principal órgano de obtención de información). Lo que quiero decir es que, los rasgos biológicos más significativos que podrían decirnos si existen diferentes “razas” de seres humanos no estuvieron visibles a nuestros ojos sino hasta que se decodificó el ADN, que es el instructivo para fabricar a cada especie.
El ADN contiene la información genética de todas las especies y pequeñas variaciones en este pueden hacer la diferencia de un perro a un gato o de un ser humano a una mangosta. Estas variaciones en los genes de los seres humanos no alcanzan para dividir a la especie humana en razas, término en desuso científico. En primer lugar porque se estima que, en cierto punto de la historia evolutiva del ser humano, la población disminuyó a un grado crítico en el que sólo unas pocas familias de homo-sapiens sobrevivieron dejando poca variación genética entre estos antepasados. Lo segundo es por la mezcolanza producto de la guerra y la expansión de los imperios a lo largo de la tierra.
La diversidad cultural actual también se debe a este proceso y es que la variabilidad genética ha permitido la supervivencia del ser humano, ya que con cada generación pasan los mejores rasgos fortaleciendo a la especie en general. La variabilidad que existe actualmente es debido a que existió anteriormente, pues fue un cambio ambiental el que acabó con poblaciones enteras, las cuales, si hubieran sido todas indistintas no hubiera sobrevivido ninguna pues algo que es capaz de matar a un miembro de una especie de la cual todos sus integrantes son idénticos será capaz de acabar con todos miembros los de esa especie. Ahora bien, si dentro de la especie existen variaciones mínimas, aquello que acabaría eficientemente con un integrante de ese grupo no podrá acabar con todos con la misma eficiencia pues no serán todos iguales.
La variabilidad permite la selección natural, la adaptación y la evolución y es debido a esta que los seres humanos han podido sobrevivir y expandirse. A los seres humanos nos unen nuestras diferencias las cuales compartimos todos y que nos obligan, en nuestra propia sangre, a actuar siempre en pro de nuestra especie pues todos, sin importar cuán diferentes aparentemente seamos, somos seres humanos y tenemos parientes en todos los rincones del mundo y esos parientes son el resto de las personas que habitan el único planeta que tenemos.
sábado, 10 de julio de 2010
El efecto Nostradamus, pulpo Paul.
No siendo un matemático, tomo el riesgo de intentar explicar mediante hipótesis cómo es que las predicciones se hacen realidad.
En México, los medios de comunicación masivos difunden la información profética de los mayas, relacionándola con nostradamus y otras adivinaciones famosas, con relación al fin del mundo en el 2012. Diferentes interpretaciones se han hecho a esta predicción, pero en general se entiende que el movimiento de las estrellas y su posición en el cielo señalarán un acontecimiento que cambiará radicalmente la vida del ser humano en la tierra, ya sea porque se extingue, se destruye, se revela un mesías y se lleva a cabo una batalla bíblica por las almas de los cristianos o simplemente un fenómeno que cambiará radicalmente la forma de pensar de las personas.
Este blog rechaza completamente el hecho de que los números tengan efecto en la realidad en que se vive, porque los números son construcciones simbólicas creadas por el ser humano, pertenecen al campo de lo abstracto y sólo afectan al mundo en relación a cómo las personas los interpreten. Es decir, no es que el número “13” provoque mala suerte, sino que el pensar que el “13” tiene algo malvado y al asociarlo con ideas catastróficas, pueden provocar nerviosismo, un rendimiento inferior y causar problemas, como consecuencia. La concepción del tiempo y su relación a fenómenos terrenales es igual: El calendario actual fue creado por los seres humanos basándose en su percepción de la rotación y traslación de la tierra y es variable e imprecisa. Suponer que los números o las fechas tienen efecto en la vida real, sería similar a imaginar que un cuento de ficción puede afectar a la realidad de la misma forma. Pero a pesar de las probabilidades, algunos de estos profetas han acertado en sus pronósticos. Lo cual hace pensar a los creyentes que tal vez posean un conocimiento desconocido o superior con respecto a los números, una capacidad de ver al futuro o una sensibilidad que la ciencia moderna no ha podido explicar. Pero todas estas creencias absurdas se derrumban cuando se contextualiza y esto no sólo aplica a las profecías, sino cualquier tipo de conducta, comportamiento, pensamiento, idea y, por ende, personalidades, sucesos y actos que nos parezcan increíbles. Es sencillo conectar dos sucesos por similitudes. Por ejemplo, yo podría pensar que alguien va a morir en este mismo instante y es posible que sea verdad. Aquí se crea una conexión lógica que justifica una asociación inmediata de la idea y el fenómeno (dije que alguien iba a morir y alguien murió). Como hechos aislados se conectan totalmente, pero si lo ampliamos al tamaño del mundo, la cantidad de personas que mueren al día, en comparación con las veces que alguien ha dicho “creo que alguien va a morir”, daría como resultado cifras aleatorias.
Esto aplica al pulpo Paul, Nostradamus, la Biblia y los mayas. ¿Cómo es que en 4 lugares diferentes, un pulpo, un humano, un libro y una cultura de astrólogos tuvieron éxito al predecir ciertos fenómenos? La estadística lo explica todo y el pulpo Paul es la evidencia más clara. Si tomamos como hecho que no es posible (al menos con la ciencia actual) poder predecir sucesos específicos o importantes sobre el futuro donde las variables sean demasiadas para poder analizarlas con las computadoras actuales, como el fin del mundo o el resultado de un partido de futbol entre equipos de niveles similares, y contextualizamos, todos los resultados atinados tienen sentido. Si tomamos al pulpo Paul, hasta ahora ha tenido un 100% de aciertos; Sin embargo, en otra pecera, seguramente hay otro pulpo que ha tenido el 0% de aciertos; En otra pecera tienen un pescado que logró el 20% de aciertos y en una jaula un loro con un 80% y si siguen agregando animales, sin capacidad de predecir sucesos futuros y que toman una decisión basándose en criterios animales (el color de una bandera, el calor que había en un lado o alguna conducta aprendida o innata), los resultados serían aleatorios en 100% de las veces. Tomando aleatorio o caótico como todo fenómeno cuya cantidad de variables sobrepasa la capacidad intelectual humana de analizarlos en un orden lógico.
En pocas palabras, estos animales eligen al azar y pues, si al azar tomas a un animal su probabilidad de éxito será igual de azarosa. De igual forma, esto aplica a fenómenos más complejos y extraordinarios. Uno de los mejores ejemplos es cualquier conquistador, como Hittler, Napoleón o Alejandro Magno. Todos se salen de la media, si se descontextualiza. Es decir, Napoleón o Hittler, comparados con una persona promedio, iniciaron campañas para la conquista del mundo que los llevó a movilizar miles de personas en guerras sanguinarias. Pero al contextualizar, todo tiene sentido. No se trata de comparar un fenómeno aislado con otro (Napoleón con un granjero común), sino tomar en cuenta el tamaño y la antigüedad de la tierra. Simplemente de los miles de millones de personas que han existido que no iniciaron una campaña por la conquista del mundo, sólo hubo un Hittler, sólo hubo un Alejandro Magno de macedonia. Sus existencias son extraordinarias, pues la cantidad de variables que pueden llevar a que una persona sea un campesino, un rey y un supervillano de la historia son las mismas para cada persona. Existe la posibilidad de que el próximo niño que nazca sea el anticristo, un nuevo hittler o el próximo papa, pero de que vayan a serlo a que se cumpla este pronóstico es cuestión de probabilidades.
Usando este mismo argumento, la biblia y otros libros proféticos carecen de validez pues, al contextualizarlos con la cantidad de libros que han fallado en su predicción, tiene sentido que uno o dos tengan un 100% de éxito en sus pronósticos. Si uno se pusiera a escribir libros proféticos, uno tras otro, basándose en fenómenos irreverentes, probablemente todos se equivoquen pero igual existe la posibilidad de que algunos de ellos acierten en un 100% de los casos, pues no es que dicha adivinación esté basada en visiones del futuro, sino más bien en la imaginación de quién la profirió que depende de su situación geográfica, histórica, social y cultural.
En México, los medios de comunicación masivos difunden la información profética de los mayas, relacionándola con nostradamus y otras adivinaciones famosas, con relación al fin del mundo en el 2012. Diferentes interpretaciones se han hecho a esta predicción, pero en general se entiende que el movimiento de las estrellas y su posición en el cielo señalarán un acontecimiento que cambiará radicalmente la vida del ser humano en la tierra, ya sea porque se extingue, se destruye, se revela un mesías y se lleva a cabo una batalla bíblica por las almas de los cristianos o simplemente un fenómeno que cambiará radicalmente la forma de pensar de las personas.
Este blog rechaza completamente el hecho de que los números tengan efecto en la realidad en que se vive, porque los números son construcciones simbólicas creadas por el ser humano, pertenecen al campo de lo abstracto y sólo afectan al mundo en relación a cómo las personas los interpreten. Es decir, no es que el número “13” provoque mala suerte, sino que el pensar que el “13” tiene algo malvado y al asociarlo con ideas catastróficas, pueden provocar nerviosismo, un rendimiento inferior y causar problemas, como consecuencia. La concepción del tiempo y su relación a fenómenos terrenales es igual: El calendario actual fue creado por los seres humanos basándose en su percepción de la rotación y traslación de la tierra y es variable e imprecisa. Suponer que los números o las fechas tienen efecto en la vida real, sería similar a imaginar que un cuento de ficción puede afectar a la realidad de la misma forma. Pero a pesar de las probabilidades, algunos de estos profetas han acertado en sus pronósticos. Lo cual hace pensar a los creyentes que tal vez posean un conocimiento desconocido o superior con respecto a los números, una capacidad de ver al futuro o una sensibilidad que la ciencia moderna no ha podido explicar. Pero todas estas creencias absurdas se derrumban cuando se contextualiza y esto no sólo aplica a las profecías, sino cualquier tipo de conducta, comportamiento, pensamiento, idea y, por ende, personalidades, sucesos y actos que nos parezcan increíbles. Es sencillo conectar dos sucesos por similitudes. Por ejemplo, yo podría pensar que alguien va a morir en este mismo instante y es posible que sea verdad. Aquí se crea una conexión lógica que justifica una asociación inmediata de la idea y el fenómeno (dije que alguien iba a morir y alguien murió). Como hechos aislados se conectan totalmente, pero si lo ampliamos al tamaño del mundo, la cantidad de personas que mueren al día, en comparación con las veces que alguien ha dicho “creo que alguien va a morir”, daría como resultado cifras aleatorias.
Esto aplica al pulpo Paul, Nostradamus, la Biblia y los mayas. ¿Cómo es que en 4 lugares diferentes, un pulpo, un humano, un libro y una cultura de astrólogos tuvieron éxito al predecir ciertos fenómenos? La estadística lo explica todo y el pulpo Paul es la evidencia más clara. Si tomamos como hecho que no es posible (al menos con la ciencia actual) poder predecir sucesos específicos o importantes sobre el futuro donde las variables sean demasiadas para poder analizarlas con las computadoras actuales, como el fin del mundo o el resultado de un partido de futbol entre equipos de niveles similares, y contextualizamos, todos los resultados atinados tienen sentido. Si tomamos al pulpo Paul, hasta ahora ha tenido un 100% de aciertos; Sin embargo, en otra pecera, seguramente hay otro pulpo que ha tenido el 0% de aciertos; En otra pecera tienen un pescado que logró el 20% de aciertos y en una jaula un loro con un 80% y si siguen agregando animales, sin capacidad de predecir sucesos futuros y que toman una decisión basándose en criterios animales (el color de una bandera, el calor que había en un lado o alguna conducta aprendida o innata), los resultados serían aleatorios en 100% de las veces. Tomando aleatorio o caótico como todo fenómeno cuya cantidad de variables sobrepasa la capacidad intelectual humana de analizarlos en un orden lógico.
En pocas palabras, estos animales eligen al azar y pues, si al azar tomas a un animal su probabilidad de éxito será igual de azarosa. De igual forma, esto aplica a fenómenos más complejos y extraordinarios. Uno de los mejores ejemplos es cualquier conquistador, como Hittler, Napoleón o Alejandro Magno. Todos se salen de la media, si se descontextualiza. Es decir, Napoleón o Hittler, comparados con una persona promedio, iniciaron campañas para la conquista del mundo que los llevó a movilizar miles de personas en guerras sanguinarias. Pero al contextualizar, todo tiene sentido. No se trata de comparar un fenómeno aislado con otro (Napoleón con un granjero común), sino tomar en cuenta el tamaño y la antigüedad de la tierra. Simplemente de los miles de millones de personas que han existido que no iniciaron una campaña por la conquista del mundo, sólo hubo un Hittler, sólo hubo un Alejandro Magno de macedonia. Sus existencias son extraordinarias, pues la cantidad de variables que pueden llevar a que una persona sea un campesino, un rey y un supervillano de la historia son las mismas para cada persona. Existe la posibilidad de que el próximo niño que nazca sea el anticristo, un nuevo hittler o el próximo papa, pero de que vayan a serlo a que se cumpla este pronóstico es cuestión de probabilidades.
Usando este mismo argumento, la biblia y otros libros proféticos carecen de validez pues, al contextualizarlos con la cantidad de libros que han fallado en su predicción, tiene sentido que uno o dos tengan un 100% de éxito en sus pronósticos. Si uno se pusiera a escribir libros proféticos, uno tras otro, basándose en fenómenos irreverentes, probablemente todos se equivoquen pero igual existe la posibilidad de que algunos de ellos acierten en un 100% de los casos, pues no es que dicha adivinación esté basada en visiones del futuro, sino más bien en la imaginación de quién la profirió que depende de su situación geográfica, histórica, social y cultural.
martes, 29 de junio de 2010
La Inteligencia y la supervivencia.
Los astrobiólogos están buscando planetas donde pueda haber vida, incluso en algunas lunas de los planetas del sistema solar. Sin duda, el encontrar cualquier evidencia de vida fuera de la tierra (que no sea la de los astronautas en la estación espacial internacional) sería un descubrimiento que cambiaría la concepción del ser humano y su lugar en el universo, pero lo que realmente sería el descubrimiento más grande de la historia sería que en uno de los planetas exosolares, donde haya atmósfera, agua, tierra, bosques, desiertos y pequeños puntos de luz aglutinados alrededor de los ríos y los mares, se recibieran señales de radio, además de sonidos y, por supuesto, evidencia de una raza inteligente viviendo en otro planeta, con su propia tecnología, que podría ser desde barcos, carretas y lanzas hasta naves espaciales y armas de antimateria.
Los procesos que dieron lugar a la vida en el Planeta Tierra, comparado con la cantidad tan vasta de estrellas y galaxias, hacen pensar que podrían replicarse en algún otro punto del universo. Cuando los biólogos dicen “Nada podría sobrevivir a eso”, se sorprenden con hallazgos de supervivientes en condiciones extremas y se aumentan los márgenes que permiten el desarrollo de la vida y, si en un planeta orbitando una estrella en un espacio oscuro de la galaxia pudo dar lugar a la evolución de seres con la inteligencia suficiente para inventar ciencia y tecnología espacial, seguramente este proceso se repetiría una y otra vez, miles o millones de veces en el universo.
Aunque, de las millones de especies diferentes que habitan nuestro planeta y de las cantidades inimaginables de seres que han existido, sólo una especie ha podido desarrollar satélites y telecomunicaciones digitalizadas, pero le tomó unos 5 mil años de pasar de carretas a caballo a automóviles y sobre la supervivencia de esta sociedad tecnológica no se tiene certeza más que un día llegará a su fin. De todas las increíbles habilidades que posee la biodiversidad, volar, excavar, saltar, ver la luz infrarroja, arrojar veneno, etc. No todas las especies han seguido el mismo camino a través de la selección natural y, en la evolución, pareciera que la inteligencia del ser humano es una habilidad rara como sería la ecolocación de los murciélagos o la visión nocturna de los gatos. Las variedades sobrepasan la imaginación que nuestro cerebro puede crear y, de todas esas variaciones, uno es la inteligencia.
Esta extraña variación en la evolución es necesaria para el desarrollo de la tecnología, pero algo más importante aún sería: El que dicha especie que desarrolle la inteligencia pueda sobrevivir suficiente tiempo como para acumular el conocimiento e inventar la ciencia. De esto, podríamos suponer que pequeños osos podrían estar creciendo en selvas de un planeta en una galaxia lejana y que uno de ellos agarre una roca para golpear una nuez, aprendiendo a controlar una ley básica de la física newtoniana. Pero dicha especie sufre de un fenómeno climático repentino, seguido por un virus que infecta a toda la población y en un tiempo se extingue y jamás llega a inventar, si quiera, el fuego. Tomando en cuenta que es más fácil que una especie se extinga a que descubra los átomos.
Si es así, las probabilidades disminuyen a niveles desalentadores. Sin embargo, nuestro conocimiento nos permite llegar a ciertas conclusiones básicas respecto a nuestro planeta, a nosotros y al universo. Para empezar, los físicos afirman que las leyes de la física nunca cambian y son iguales en marte, en la tierra o en el planeta Gliese 436 b. Además, la inteligencia superdotada de los humanos, como una habilidad, ha garantizado su supervivencia ante el asedio constante de la naturaleza, al grado que si un asteroide o un cometa fuera a estrellarse contra la tierra iniciando una extinción masiva, similar a la que mató a los dinosaurios hace 65 millones de años, el ser humano podría sobrevivir a este desastre (dependiendo del grado…) o anticiparlo para tomar medidas necesarias. Hoy se sabe que la especie que no pueda abandonar el planeta tierra antes de unos cuatro o cinco mil de millones de años está destinada a la extinción, puesto que el sol moribundo rostizará la tierra y arrasará con su atmósfera y todo ser viviente en el planeta. Si nada detiene la tecnología, sólo unos cien años más bastarán para poder colonizar otros planetas y garantizar la supervivencia de la especie más apta antes de que ese fenómeno suceda. En la guerra contra la muerte de las especies, la inteligencia, más que la fuerza, es el factor determinante entre que una especie salte a través de un aro de fuego y otra lo obligue con un látigo a saltar.
A esto, la inteligencia es una habilidad que tienen en cierto grado diferentes especies en todo el mundo y posiblemente en otros planetas. Sólo que antes de que empiecen a disparar transbordadores espaciales todos tienen que empezar sujetando un objeto y golpeándolo contra otro, crear una asociación y aprender de esto. Luego deberán transmitir ese conocimiento de generación en generación, para que pueda acumularse y a aumentar en complejidad, sin que nada detenga ese proceso. Pero de alguna forma ya todos dieron uno de los pasos, muchos animales conocidos aprenden y son inteligentes, pueden recordar y crear asociaciones de ideas, resolver problemas, entre otras habilidades propias del intelecto. Pero aquello que estimuló la aparición de la lógica, el razonamiento abstracto y la curiosidad, es un misterio.
Los procesos que dieron lugar a la vida en el Planeta Tierra, comparado con la cantidad tan vasta de estrellas y galaxias, hacen pensar que podrían replicarse en algún otro punto del universo. Cuando los biólogos dicen “Nada podría sobrevivir a eso”, se sorprenden con hallazgos de supervivientes en condiciones extremas y se aumentan los márgenes que permiten el desarrollo de la vida y, si en un planeta orbitando una estrella en un espacio oscuro de la galaxia pudo dar lugar a la evolución de seres con la inteligencia suficiente para inventar ciencia y tecnología espacial, seguramente este proceso se repetiría una y otra vez, miles o millones de veces en el universo.
Aunque, de las millones de especies diferentes que habitan nuestro planeta y de las cantidades inimaginables de seres que han existido, sólo una especie ha podido desarrollar satélites y telecomunicaciones digitalizadas, pero le tomó unos 5 mil años de pasar de carretas a caballo a automóviles y sobre la supervivencia de esta sociedad tecnológica no se tiene certeza más que un día llegará a su fin. De todas las increíbles habilidades que posee la biodiversidad, volar, excavar, saltar, ver la luz infrarroja, arrojar veneno, etc. No todas las especies han seguido el mismo camino a través de la selección natural y, en la evolución, pareciera que la inteligencia del ser humano es una habilidad rara como sería la ecolocación de los murciélagos o la visión nocturna de los gatos. Las variedades sobrepasan la imaginación que nuestro cerebro puede crear y, de todas esas variaciones, uno es la inteligencia.
Esta extraña variación en la evolución es necesaria para el desarrollo de la tecnología, pero algo más importante aún sería: El que dicha especie que desarrolle la inteligencia pueda sobrevivir suficiente tiempo como para acumular el conocimiento e inventar la ciencia. De esto, podríamos suponer que pequeños osos podrían estar creciendo en selvas de un planeta en una galaxia lejana y que uno de ellos agarre una roca para golpear una nuez, aprendiendo a controlar una ley básica de la física newtoniana. Pero dicha especie sufre de un fenómeno climático repentino, seguido por un virus que infecta a toda la población y en un tiempo se extingue y jamás llega a inventar, si quiera, el fuego. Tomando en cuenta que es más fácil que una especie se extinga a que descubra los átomos.
Si es así, las probabilidades disminuyen a niveles desalentadores. Sin embargo, nuestro conocimiento nos permite llegar a ciertas conclusiones básicas respecto a nuestro planeta, a nosotros y al universo. Para empezar, los físicos afirman que las leyes de la física nunca cambian y son iguales en marte, en la tierra o en el planeta Gliese 436 b. Además, la inteligencia superdotada de los humanos, como una habilidad, ha garantizado su supervivencia ante el asedio constante de la naturaleza, al grado que si un asteroide o un cometa fuera a estrellarse contra la tierra iniciando una extinción masiva, similar a la que mató a los dinosaurios hace 65 millones de años, el ser humano podría sobrevivir a este desastre (dependiendo del grado…) o anticiparlo para tomar medidas necesarias. Hoy se sabe que la especie que no pueda abandonar el planeta tierra antes de unos cuatro o cinco mil de millones de años está destinada a la extinción, puesto que el sol moribundo rostizará la tierra y arrasará con su atmósfera y todo ser viviente en el planeta. Si nada detiene la tecnología, sólo unos cien años más bastarán para poder colonizar otros planetas y garantizar la supervivencia de la especie más apta antes de que ese fenómeno suceda. En la guerra contra la muerte de las especies, la inteligencia, más que la fuerza, es el factor determinante entre que una especie salte a través de un aro de fuego y otra lo obligue con un látigo a saltar.
A esto, la inteligencia es una habilidad que tienen en cierto grado diferentes especies en todo el mundo y posiblemente en otros planetas. Sólo que antes de que empiecen a disparar transbordadores espaciales todos tienen que empezar sujetando un objeto y golpeándolo contra otro, crear una asociación y aprender de esto. Luego deberán transmitir ese conocimiento de generación en generación, para que pueda acumularse y a aumentar en complejidad, sin que nada detenga ese proceso. Pero de alguna forma ya todos dieron uno de los pasos, muchos animales conocidos aprenden y son inteligentes, pueden recordar y crear asociaciones de ideas, resolver problemas, entre otras habilidades propias del intelecto. Pero aquello que estimuló la aparición de la lógica, el razonamiento abstracto y la curiosidad, es un misterio.
domingo, 30 de mayo de 2010
El empirismo es un escepticismo
La ciencia nace de la filosofía y le añade métodos, técnicas e instrumentos que permiten crear un compendio de conocimientos en un lenguaje común y coherente entre sí. La filosofía empírica ha dominado los métodos de las ciencias alcanzando a descubrir las leyes fundamentales del universo, mas no es el caso de la filosofía, donde aún existen corrientes que se contradicen unas a otras y, desde que existe, nunca ha dejado de evolucionar.
Apoyados por la observación y los métodos cuantitativos es posible hacer predicciones sobre el futuro, recrear sucesos del pasado y replantear la forma en que pensamos. Ahora es posible investigar en lugares donde nunca se había estado: Por encima de los cielos, en el fondo de los mares o en lo profundo de la tierra.
Pero no todos los cálculos son correctos, no todas las observaciones son precisas y, sobre todo, la objetividad es un nivel difícil de alcanzar, aún con los instrumentos más avanzados. El problema surge en que nuestras capacidades físicas e intelectuales fueron desarrolladas para hacer que una especie sobreviva en una época dada en un pequeño planeta.
La instrumentación básica humana, más especializada para agarrar cosas, comunicarse verbalmente, resolver problemas sencillos, recordar algunas cosas, correr a tal velocidad o saltar con tanta fuerza, no está hecha para explorar el espacio o la luna. Esta es la primera gran limitación de la observación empírica: El cuerpo no está capacitado para percibir todo lo que se tiene enfrente.
Gracias a los instrumentos científicos, como el Hubble o los aceleradores de partículas como el LHC, cuyos descubrimientos están redefiniendo nuestras concepciones sobre el universo y sobre nosotros mismos y fuera de aclarar dudas o responder preguntas, la ciencia abre la puerta a nuevas y más difíciles interrogantes. Y al resolver estos enigmas, se desarrolla más tecnología y se acumulan más conocimientos, lo cual se usará para investigar los misterios que vayan surgiendo.
Los empíricos afirman que la realidad está definida por aquello que podemos experimentar a través de nuestros sentidos. El problema es que antes de ser, pasan por un filtro de subjetividad producto del cerebro, que distorsiona la información recibida y el resultado, la experiencia, es una versión diferente a la realidad.
Nuestro cerebro, debido al aprendizaje, puede llegar a distorsionar la información radicalmente, alcanzando grados de ver el color “negro” en vez de el “blanco”. No ver ciertas cosas, ver cosas de más, etc. Por lo que la experiencia de nuestros sentidos es mucho menos certera de lo que se pensaba. De hecho, parece ser que lo que se sabe del universo y de su funcionamiento es cada vez menos. Esta predicción, mientras más se más me doy cuenta de que no sé nada, ya se había hecho antes y es tan cierta hoy, como fue al escribirse.
Pero si ha de existir alguna certeza que hoy la ciencia ha fundamentado con creces, usando los métodos empíricos, es aquel de “pienso y por lo tanto existo”, cuyo valor es universal por lo irrefutable de su lógica, a lo cual se le añade el “Aunque no todo lo que pienso es correcto”.
Apoyados por la observación y los métodos cuantitativos es posible hacer predicciones sobre el futuro, recrear sucesos del pasado y replantear la forma en que pensamos. Ahora es posible investigar en lugares donde nunca se había estado: Por encima de los cielos, en el fondo de los mares o en lo profundo de la tierra.
Pero no todos los cálculos son correctos, no todas las observaciones son precisas y, sobre todo, la objetividad es un nivel difícil de alcanzar, aún con los instrumentos más avanzados. El problema surge en que nuestras capacidades físicas e intelectuales fueron desarrolladas para hacer que una especie sobreviva en una época dada en un pequeño planeta.
La instrumentación básica humana, más especializada para agarrar cosas, comunicarse verbalmente, resolver problemas sencillos, recordar algunas cosas, correr a tal velocidad o saltar con tanta fuerza, no está hecha para explorar el espacio o la luna. Esta es la primera gran limitación de la observación empírica: El cuerpo no está capacitado para percibir todo lo que se tiene enfrente.
Gracias a los instrumentos científicos, como el Hubble o los aceleradores de partículas como el LHC, cuyos descubrimientos están redefiniendo nuestras concepciones sobre el universo y sobre nosotros mismos y fuera de aclarar dudas o responder preguntas, la ciencia abre la puerta a nuevas y más difíciles interrogantes. Y al resolver estos enigmas, se desarrolla más tecnología y se acumulan más conocimientos, lo cual se usará para investigar los misterios que vayan surgiendo.
Los empíricos afirman que la realidad está definida por aquello que podemos experimentar a través de nuestros sentidos. El problema es que antes de ser, pasan por un filtro de subjetividad producto del cerebro, que distorsiona la información recibida y el resultado, la experiencia, es una versión diferente a la realidad.
Nuestro cerebro, debido al aprendizaje, puede llegar a distorsionar la información radicalmente, alcanzando grados de ver el color “negro” en vez de el “blanco”. No ver ciertas cosas, ver cosas de más, etc. Por lo que la experiencia de nuestros sentidos es mucho menos certera de lo que se pensaba. De hecho, parece ser que lo que se sabe del universo y de su funcionamiento es cada vez menos. Esta predicción, mientras más se más me doy cuenta de que no sé nada, ya se había hecho antes y es tan cierta hoy, como fue al escribirse.
Pero si ha de existir alguna certeza que hoy la ciencia ha fundamentado con creces, usando los métodos empíricos, es aquel de “pienso y por lo tanto existo”, cuyo valor es universal por lo irrefutable de su lógica, a lo cual se le añade el “Aunque no todo lo que pienso es correcto”.
lunes, 18 de enero de 2010
Comunidad del Orgullo Nerd de PouKii Presenta:
El Manifiesto Nerd de PouKii
El año es 2010. Planeta tierra. La ciencia y la tecnología siguen avanzando y un nuevo orden social comienza a surgir de lo que era antes un mundo de maquinarias que usaban engranes, motores de acero y aceite hidráulico. Estas tecnologías se han tornado primitivas para los nuevos estándares y su complejidad ha alcanzado niveles nunca antes vistos. Cuando en la antigüedad se necesitaban personas rudas y musculosas que no les importara la suciedad, la comodidad y cuyo valor en la sociedad consistía en su fuerza física como mano de obra, hoy en día se necesita de gente inteligente que maneje y construya los dispositivos que están cambiando la forma en que experimentamos la realidad.
Pero el alcanzar estos niveles de conocimiento tecnológico y científico no es de un día a otro. Se necesita esfuerzo constante e interés en estas áreas que antes de este manifiesto eran socialmente inaceptables. Ahora es un orgullo ser un Nerd por lo siguiente:
1.- Cuando tus maestros o tus papás te dicen que dejes los videojuegos porque no llegarás a ningún lugar en la vida, recuérdale que Richard Garriott, el sexto turista espacial, es un magnate diseñador de videojuegos y tiene más dinero del que tus maestros y padres, juntos, ganarán durante toda su vida.
2.- La paradoja de la ciencia ficción es que es ficción hasta que no se vuelve ciencia real. La cuestión es que si lo puedes pensar, si lo puedes imaginar, seguramente la ciencia lo hará posible en un futuro. Sigue viendo ciencia ficción, que será la realidad del mañana.
3.- Mientras los vivales ejercitaban sus músculos en el gimnasio, tú ejercitabas tu cerebro con libros de matemáticas, resolviendo problemas en videojuegos, llenando tu cerebro de conocimientos. Ahora que las mejores universidades te abrieron sus puertas y seas brillante y exitoso necesitarás muchos albañiles que construyan tu mansión.
4.- ¿Futbol Americano? ¿Soccer? Nunca llegarás a nada con los deportes a menos que le dediques tu vida a eso y aún así, la competencia es tan difícil que la meta de estos juegos es el puro competir y tu gloria durará hasta los 30 años, ponle 35 máximo, además podrías morir por un corazón engrandecido antes. A la ciencia le puedes dedicar tu vida entera.
5.- Los frenos y aparatos dentales te causarán molestias, pero quiero ver que alguien ponga su puño en esos alambres. Son varias inyecciones en el ombligo contra el tétanos. Además ¿Quién tiene los dientes perfectos ahora?
6.- En tus sueños salvas princesas, sobrevives a Apocalipsis zombies y destruyes estrellas de la muerte. Las demás personas sueñan que van a la escuela o al súper.
7.- Eres mejor que tus hijos jugando videojuegos, sabes más de computación que tus papás y puedes darle lecciones de física a tu maestra.
8.- No te van a contratar por tu peso, tu peinado o por los granos que tengas sino por tu coeficiente intelectual. Así que puedes comer los gansitos que quieras, puedes dejarte el cabello, la barba larga, usar camisa hawaiana y en tu trabajo habrá una cafetera, Internet, aire acondicionado y baños limpios.
9.- Exploras el universo con los telescopios del tamaño de un edificio, analizas gigantescas bases de datos con supercomputadoras, buscas vida en otros planetas, viajas en el espacio, resuelves los misterios y enigmas que miles de millones no han podido en toda la historia de la humanidad. Tú inventaste los dispositivos que todo el mundo quiere y cuando los tengan ya estarás trabajando en el siguiente.
10.- No rindes culto a ninguna religión, la ciencia ha refutado la espiritualidad y prefieres dedicarte a las cosas que si existen y sirven.
miércoles, 6 de enero de 2010
La iglesia contra el Estado, ante los matrimonios homosexuales con posibilidad de adopción.
Ante la aprobación por miembros del partido de centro-izquierda mexicano, el PRD, en la asamblea de la ciudad de México de los matrimonios entre homosexuales con posibilidad de adopción, la iglesia ha tomado una posición que revela sus intenciones, hace cuestionar sus propias bases y nos da una idea de la visión del mundo que esperan.
El Estado Mexicano, como herramienta, busca garantizar la convivencia entre las persona a base de contratos legales justos. Uno de estos es el matrimonio. Dadas las condiciones de tiempo, dinero y otros servicios que suponen la crianza de un hijo, el matrimonio se creó para que una madre pudiera criar a un hijo bajo el cuidado del padre. Este es el concepto de familia nuclear que todos conocemos y que viene existiendo desde hace cientos de años.
El Estado Mexicano es laico. En teoría, las personas bajo el estado Mexicano deberían poder convivir sin importar sus ideologías religiosas. Podrían realizar sus rituales o pensar y expresarse en la forma que quieran, siempre y cuando cumplan con las condiciones que plantea El Estado. Ante esto, la iglesia católica puede realizar matrimonios, bautizos y demás rituales, ya que no rompen ninguna regla.
Pero la iglesia católica tiene prohibida su inclusión en la política mexicana, bajo el principio de que la iglesia católica puede hablar y actuar sobre sus ideologías religiosas, pero no debería mostrar interés en cuestiones “terrenales” dado que no son de su interés, como la administración del dinero o la educación, etc. Pueden, por derecho, intercambiar opiniones entre sus miembros pero no pueden tratar de invalidar leyes de el resto de los Mexicanos porque no comparten la misma ideología al respecto. Es decir, el estado Mexicano reconoce los matrimonios de los Mexicanos, La iglesia católica reconoce los matrimonios de su iglesia, pero la iglesia no puede querer cambiar las leyes de México para ajustarlos a su visión del mundo. El equivalente sería que El estado Mexicano modifique las leyes de la iglesia, por ejemplo, para hacer que la iglesia católica valide por sus leyes los matrimonios católicos entre homosexuales.
El interés de la iglesia católica es con sus seguidores, que por su voluntad aceptaron formar parte de esa iglesia. Pero no pueden amenazarlos para hacer que voten o no voten por un partido político o para que aprueben o quiten leyes de todos los Mexicanos. Es como si El Estado le quitara el acceso al agua o la luz eléctrica a una persona porque se unió a la iglesia católica.
El interés del estado es con los ciudadanos, las personas que viven en el país, debe garantizar su convivencia sin importar ideologías religiosas y para esto, dada la naturaleza dinámica del mundo, debe ir modificando y actualizando sus modos de acuerdo a las nuevas situaciones y condiciones económicas, territoriales, climáticas y demás. Por ejemplo, ante los problemas de cambio climático, el estado modifica sus regulaciones para reducir la cantidad de contaminantes emitidos por fábricas, vehículos, etc. ya que los efectos de un cambio climático perjudicarían la convivencia de las personas.
Así pues, si una persona desea tener un hijo, el estado provee la posibilidad de adoptar, sin importar preferencias sexuales. Pero nos presentamos ante la misma condición. Para una persona, el tener un hijo es un costo económico y, básicamente, de mano de obra invertida en su crianza, por lo que el apoyo de otra persona sería ideal. El problema es que la legislación anterior decía que un matrimonio, es decir, este contrato legal hecho para facilitar que una pareja críe un hijo, era exclusivo para una pareja constituida por un hombre y una mujer. Esto excluía a una parte de parejas del mismo sexo que desean criar a un hijo.
Además, sin necesidad de un hijo, el matrimonio le permite a una persona el acceso a ciertos derechos y beneficios. Por ejemplo, en caso de un accidente, si se necesita hacer alguna operación de emergencia, en muchos casos se pide la autorización del pariente más cercano, el cual puede ser la esposa, lo padres o el tutor legal. Pero una pareja que ha vivido junta por años, no podría opinar en estos aspectos porque legalmente no tiene ninguna responsabilidad, derecho o contrato con la otra, es decir, no tienen un parentesco sanguíneo, no están casados, etc. Esto, en el caso de las parejas homosexuales, no es porque no lo deseen sino porque las leyes no lo permiten y esto podría llevar a muchas consecuencias adversas que no facilitan la vida de este grupo de mexicanos.
La iglesia católica no tiene la misma visión que El Estado Mexicano, donde las personas pueden pensar libremente. Ante la iglesia católica sólo existe una verdad y pensar y actuar de forma diferente llevará indudablemente a castigos divinos. Esta visión totalitaria de “Si no estás a favor de Dios, estás en su contra” es válida, seguimos con que las personas en México deberían poder pensar como deseen, como institución religiosa tienen poderes religiosos para castigar a sus integrantes, como la excomunión, por actuar en contra de sus intereses espirituales. Pero no pueden querer imponer sus reglamentos e ideologías al resto de el mundo. Después de todo, la sociedad está constituida por acuerdos entre personas por su voluntad propia, no por imposición. La iglesia, al querer imponer sus ideologías, manipula las leyes de México y utiliza las herramientas del estado, como es la policía, el ejército, etc. Para imponer por la fuerza su forma de pensar, el ejemplo ideal sería el del aborto. Como forma de pensar, se puede o no estar de acuerdo, pero la iglesia católica tiene un punto de vista rígido e intolerante al respecto, por lo que utilizan su influencia desde las iglesias, desde los comunicados del arzobispado, el colegio de abogados católicos, el grupo conocido como “El yunque” y propaganda política para hacer que las personas voten a favor o en contra de leyes de su interés, pero que perjudican al resto de personas que no piensan igual y que son minoría. Como minoría era Copérnico en sus tiempos.
Así, cuando el Cardenal Norberto Ribera, Arzobispo primado de México, califica estas legislaciones como “embates del maligno que no van dirigidos sólo contra la Iglesia, sino contra los principios y valores de la familia”, técnicamente está acusando al Estado Mexicano de servir al mal.
Insisten que la homosexualidad “no es natural” y lo que no es natural contradice las leyes divinas de Dios y responden al mal. Este último argumento es cuestionable, no sólo por los descubrimientos de homosexualidad entre otros animales que incluyen los más inteligentes del mundo como los chimpancés, los delfines y otros mamíferos e innumerable cantidad de insectos y otros animales, sino que muchos hombres que forman parte de la estructura fundamental de la iglesia se les prohíbe el tener una pareja heterosexual, contraer matrimonio y tener hijos.
Otros ejemplos de actos que están en contra de la naturaleza que lleva a cabo de manera ritual la iglesia católica son: El ayuno, la prohibición de la masturbación y en casos más extremos (recordemos que la iglesia católica es a veces más conservadora y otras veces no tanto), la prohibición total de las relaciones sexuales sin fines de reproducción y de realizar diferentes procedimientos médicos. Ya que afirman que estos no son de origen natural y por ende, divino. Es decir, que son en esencia malignos.
Además, no sólo en su actuar de hoy existe evidencia sobre el tema de lo que es y no es natural. Ya que, entre sus creencias, existe la resucitación de los muertos, el caminar sobre el agua, la inseminación divina, transformación de la materia, teletransportación, fuerza sobrehumana y más.
Los científicos que utilizan metodologías empíricas y que buscan patrones, relaciones y evidencias que refuten o comprueben sus hipótesis se les debe el estudio de la naturaleza física donde vivimos. Los teólogos que basan sus pensamientos en las escrituras se les conceden el estudio de sus deidades y todo aquello de origen divino. El estado se encarga de regular la sana convivencia, pero es evidente que la iglesia católica en México no acepta la existencia de otras formas de pensar y desea imponer su ideología, aún contra el menester del Estado.
El Estado Mexicano, como herramienta, busca garantizar la convivencia entre las persona a base de contratos legales justos. Uno de estos es el matrimonio. Dadas las condiciones de tiempo, dinero y otros servicios que suponen la crianza de un hijo, el matrimonio se creó para que una madre pudiera criar a un hijo bajo el cuidado del padre. Este es el concepto de familia nuclear que todos conocemos y que viene existiendo desde hace cientos de años.
El Estado Mexicano es laico. En teoría, las personas bajo el estado Mexicano deberían poder convivir sin importar sus ideologías religiosas. Podrían realizar sus rituales o pensar y expresarse en la forma que quieran, siempre y cuando cumplan con las condiciones que plantea El Estado. Ante esto, la iglesia católica puede realizar matrimonios, bautizos y demás rituales, ya que no rompen ninguna regla.
Pero la iglesia católica tiene prohibida su inclusión en la política mexicana, bajo el principio de que la iglesia católica puede hablar y actuar sobre sus ideologías religiosas, pero no debería mostrar interés en cuestiones “terrenales” dado que no son de su interés, como la administración del dinero o la educación, etc. Pueden, por derecho, intercambiar opiniones entre sus miembros pero no pueden tratar de invalidar leyes de el resto de los Mexicanos porque no comparten la misma ideología al respecto. Es decir, el estado Mexicano reconoce los matrimonios de los Mexicanos, La iglesia católica reconoce los matrimonios de su iglesia, pero la iglesia no puede querer cambiar las leyes de México para ajustarlos a su visión del mundo. El equivalente sería que El estado Mexicano modifique las leyes de la iglesia, por ejemplo, para hacer que la iglesia católica valide por sus leyes los matrimonios católicos entre homosexuales.
El interés de la iglesia católica es con sus seguidores, que por su voluntad aceptaron formar parte de esa iglesia. Pero no pueden amenazarlos para hacer que voten o no voten por un partido político o para que aprueben o quiten leyes de todos los Mexicanos. Es como si El Estado le quitara el acceso al agua o la luz eléctrica a una persona porque se unió a la iglesia católica.
El interés del estado es con los ciudadanos, las personas que viven en el país, debe garantizar su convivencia sin importar ideologías religiosas y para esto, dada la naturaleza dinámica del mundo, debe ir modificando y actualizando sus modos de acuerdo a las nuevas situaciones y condiciones económicas, territoriales, climáticas y demás. Por ejemplo, ante los problemas de cambio climático, el estado modifica sus regulaciones para reducir la cantidad de contaminantes emitidos por fábricas, vehículos, etc. ya que los efectos de un cambio climático perjudicarían la convivencia de las personas.
Así pues, si una persona desea tener un hijo, el estado provee la posibilidad de adoptar, sin importar preferencias sexuales. Pero nos presentamos ante la misma condición. Para una persona, el tener un hijo es un costo económico y, básicamente, de mano de obra invertida en su crianza, por lo que el apoyo de otra persona sería ideal. El problema es que la legislación anterior decía que un matrimonio, es decir, este contrato legal hecho para facilitar que una pareja críe un hijo, era exclusivo para una pareja constituida por un hombre y una mujer. Esto excluía a una parte de parejas del mismo sexo que desean criar a un hijo.
Además, sin necesidad de un hijo, el matrimonio le permite a una persona el acceso a ciertos derechos y beneficios. Por ejemplo, en caso de un accidente, si se necesita hacer alguna operación de emergencia, en muchos casos se pide la autorización del pariente más cercano, el cual puede ser la esposa, lo padres o el tutor legal. Pero una pareja que ha vivido junta por años, no podría opinar en estos aspectos porque legalmente no tiene ninguna responsabilidad, derecho o contrato con la otra, es decir, no tienen un parentesco sanguíneo, no están casados, etc. Esto, en el caso de las parejas homosexuales, no es porque no lo deseen sino porque las leyes no lo permiten y esto podría llevar a muchas consecuencias adversas que no facilitan la vida de este grupo de mexicanos.
La iglesia católica no tiene la misma visión que El Estado Mexicano, donde las personas pueden pensar libremente. Ante la iglesia católica sólo existe una verdad y pensar y actuar de forma diferente llevará indudablemente a castigos divinos. Esta visión totalitaria de “Si no estás a favor de Dios, estás en su contra” es válida, seguimos con que las personas en México deberían poder pensar como deseen, como institución religiosa tienen poderes religiosos para castigar a sus integrantes, como la excomunión, por actuar en contra de sus intereses espirituales. Pero no pueden querer imponer sus reglamentos e ideologías al resto de el mundo. Después de todo, la sociedad está constituida por acuerdos entre personas por su voluntad propia, no por imposición. La iglesia, al querer imponer sus ideologías, manipula las leyes de México y utiliza las herramientas del estado, como es la policía, el ejército, etc. Para imponer por la fuerza su forma de pensar, el ejemplo ideal sería el del aborto. Como forma de pensar, se puede o no estar de acuerdo, pero la iglesia católica tiene un punto de vista rígido e intolerante al respecto, por lo que utilizan su influencia desde las iglesias, desde los comunicados del arzobispado, el colegio de abogados católicos, el grupo conocido como “El yunque” y propaganda política para hacer que las personas voten a favor o en contra de leyes de su interés, pero que perjudican al resto de personas que no piensan igual y que son minoría. Como minoría era Copérnico en sus tiempos.
Así, cuando el Cardenal Norberto Ribera, Arzobispo primado de México, califica estas legislaciones como “embates del maligno que no van dirigidos sólo contra la Iglesia, sino contra los principios y valores de la familia”, técnicamente está acusando al Estado Mexicano de servir al mal.
Insisten que la homosexualidad “no es natural” y lo que no es natural contradice las leyes divinas de Dios y responden al mal. Este último argumento es cuestionable, no sólo por los descubrimientos de homosexualidad entre otros animales que incluyen los más inteligentes del mundo como los chimpancés, los delfines y otros mamíferos e innumerable cantidad de insectos y otros animales, sino que muchos hombres que forman parte de la estructura fundamental de la iglesia se les prohíbe el tener una pareja heterosexual, contraer matrimonio y tener hijos.
Otros ejemplos de actos que están en contra de la naturaleza que lleva a cabo de manera ritual la iglesia católica son: El ayuno, la prohibición de la masturbación y en casos más extremos (recordemos que la iglesia católica es a veces más conservadora y otras veces no tanto), la prohibición total de las relaciones sexuales sin fines de reproducción y de realizar diferentes procedimientos médicos. Ya que afirman que estos no son de origen natural y por ende, divino. Es decir, que son en esencia malignos.
Además, no sólo en su actuar de hoy existe evidencia sobre el tema de lo que es y no es natural. Ya que, entre sus creencias, existe la resucitación de los muertos, el caminar sobre el agua, la inseminación divina, transformación de la materia, teletransportación, fuerza sobrehumana y más.
Los científicos que utilizan metodologías empíricas y que buscan patrones, relaciones y evidencias que refuten o comprueben sus hipótesis se les debe el estudio de la naturaleza física donde vivimos. Los teólogos que basan sus pensamientos en las escrituras se les conceden el estudio de sus deidades y todo aquello de origen divino. El estado se encarga de regular la sana convivencia, pero es evidente que la iglesia católica en México no acepta la existencia de otras formas de pensar y desea imponer su ideología, aún contra el menester del Estado.
jueves, 12 de noviembre de 2009
La vida en otros planetas.
En la ciencia ficción es un hecho la existencia de civilizaciones enteras de organismos complejos multicelulares que han desarrollado su cultura por milenios y gozan de los privilegios de una tecnología superior comparada con nuestras primitivas máquinas, literalmente a miles o millones de años luz.
Por un tiempo se pensó que el planeta tierra una curiosidad en el espacio, otro ejemplo más de la majestuosidad de los dioses, actualmente nuevas tecnologías hacen posible el identificar planetas en otras partes de la galaxia a miles de años luz. Hoy en día, los astrónomos y físicos están más interesados en buscar planetas que en estrellas, pero en realidad no es por el pedazo de roca, no es clasificar un objeto más volando alrededor de nuestro sistema solar, buscan planetas que cumplan las condiciones apropiadas estimadas para el desarrollo de la vida.
La vida se ha descubierto en los sitios más extremos de la tierra, de hecho los elementos básicos para hacer la vida son abundantes en el universo. Las condiciones atmosféricas, químicas, climáticas y planetarias para que se desarrolle materia orgánica son muy probables que tengan lugar en millones de planetas, cometas y otros astros. Esto es bien sabido por la ciencia, desde esa perspectiva sólo quedan pocas cosas que investigar, sin embargo los científicos siguen buscando planetas parecidos a los nuestros y los han encontrado.
Los planetas terrestres son planetas orbitando estrellas en sistemas solares que se parecen a la tierra y cada día se van documentando nuevos planetas con estas condiciones. Existen clasificaciones para planetas, en base a las últimas observaciones. Pero insisto, no son los planetas lo que los científicos buscan. El descubrimiento que revolucionaría la manera de entender nuestro universo, nuestra cultura y a nosotros mismos.
Se hace el siguiente razonamiento. Si el universo es tan grande y en un pequeño sol, que parecería seleccionado aleatorio, existe un planeta con las condiciones para generar vida, conservarla y dejar que esta evolucione de tal forma que desarrolle cultura y ciencia y filosofía, entonces ¿Por qué en otra parte del espacio no podría haber algo así? Con el conocimiento del tamaño del universo, se estimó en aquellos tiempos que existían por lo menos varios millones de civilizaciones en todo el universo. Ahora los científicos son menos optimistas, pero menos no significa poco a niveles galáctico por lo que ahora se calcula que en el universo hay cerca de un millón de civilizaciones existiendo en este mismo momento. Pero al seguir hablando de cantidades galácticas surgen algunas revelaciones: Nuestra cultura y nuestra ciencia tiene unos miles de años, el universo tiene miles de millones de años y no se sabe cuántos años más podremos habitar la tierra. Así pues, si en un millón de años otra civilización apuntara sus telescopios hacia nuestro planeta, tal vez encuentre algunas selvas o parajes congelados, pero no habrá rasgos de que alguna vez existió una civilización ahí. Los seres humanos, desde la tierra, no han podido definir si en Marte existió vida alguna vez y lo tenemos junto a nosotros.
Entonces, si miras al espacio estarás viendo la creación de la vida, la extinción, la evolución, el ascenso y caída de imperios, el nacimiento del arte y la tecnología y su destrucción inminente. Y de las miles de civilizaciones que existen, existieron y están por existir, nosotros somos una de ellas.
Por un tiempo se pensó que el planeta tierra una curiosidad en el espacio, otro ejemplo más de la majestuosidad de los dioses, actualmente nuevas tecnologías hacen posible el identificar planetas en otras partes de la galaxia a miles de años luz. Hoy en día, los astrónomos y físicos están más interesados en buscar planetas que en estrellas, pero en realidad no es por el pedazo de roca, no es clasificar un objeto más volando alrededor de nuestro sistema solar, buscan planetas que cumplan las condiciones apropiadas estimadas para el desarrollo de la vida.
La vida se ha descubierto en los sitios más extremos de la tierra, de hecho los elementos básicos para hacer la vida son abundantes en el universo. Las condiciones atmosféricas, químicas, climáticas y planetarias para que se desarrolle materia orgánica son muy probables que tengan lugar en millones de planetas, cometas y otros astros. Esto es bien sabido por la ciencia, desde esa perspectiva sólo quedan pocas cosas que investigar, sin embargo los científicos siguen buscando planetas parecidos a los nuestros y los han encontrado.
Los planetas terrestres son planetas orbitando estrellas en sistemas solares que se parecen a la tierra y cada día se van documentando nuevos planetas con estas condiciones. Existen clasificaciones para planetas, en base a las últimas observaciones. Pero insisto, no son los planetas lo que los científicos buscan. El descubrimiento que revolucionaría la manera de entender nuestro universo, nuestra cultura y a nosotros mismos.
Se hace el siguiente razonamiento. Si el universo es tan grande y en un pequeño sol, que parecería seleccionado aleatorio, existe un planeta con las condiciones para generar vida, conservarla y dejar que esta evolucione de tal forma que desarrolle cultura y ciencia y filosofía, entonces ¿Por qué en otra parte del espacio no podría haber algo así? Con el conocimiento del tamaño del universo, se estimó en aquellos tiempos que existían por lo menos varios millones de civilizaciones en todo el universo. Ahora los científicos son menos optimistas, pero menos no significa poco a niveles galáctico por lo que ahora se calcula que en el universo hay cerca de un millón de civilizaciones existiendo en este mismo momento. Pero al seguir hablando de cantidades galácticas surgen algunas revelaciones: Nuestra cultura y nuestra ciencia tiene unos miles de años, el universo tiene miles de millones de años y no se sabe cuántos años más podremos habitar la tierra. Así pues, si en un millón de años otra civilización apuntara sus telescopios hacia nuestro planeta, tal vez encuentre algunas selvas o parajes congelados, pero no habrá rasgos de que alguna vez existió una civilización ahí. Los seres humanos, desde la tierra, no han podido definir si en Marte existió vida alguna vez y lo tenemos junto a nosotros.
Entonces, si miras al espacio estarás viendo la creación de la vida, la extinción, la evolución, el ascenso y caída de imperios, el nacimiento del arte y la tecnología y su destrucción inminente. Y de las miles de civilizaciones que existen, existieron y están por existir, nosotros somos una de ellas.
domingo, 8 de noviembre de 2009
La madre Naturaleza
Hoy en día mucha gente cree en la madre naturaleza, no es vista como una deidad pero como un cierto orden o ejemplo de perfección, salud, balance, vida, armonía, como algún tipo de espiritualidad por los seres vivos y la belleza de los paisajes y complejidad del universo, una virtud de la cual gozaban los pueblos de la antigüedad y los animales y muchas referencias más a aquello que no ha sido creado por el ser humano. Pero esta interpretación filosófica es más poética que acertada, tanto como si dijera que la muerte misma es la que da vida y los dioses son los que las quitan.
El balance que existe en la naturaleza es comparable con aquel que hay en las gotas de una cascada, una fuerza enorme mueve caóticamente un objeto que cambia de forma y se agrupa y se destruye entre sí hasta caer al piso. La idea de que existe un balance en los ecosistemas viene de las viejas creencias naturistas, incluso antes de charles Darwin. En aquellos tiempos se creía que había tantos animales y el mundo era tan grande, que simplemente el concepto de “extinción de una especie” no podía existir. Pensaban que si mataban muchos animales en algún lugar, se reduciría su población pero nunca pensaron que podrían acabar con ella. De este tipo de pensamientos surgió la idea del balance entre los animales que comen plantas y los depredadores, las bacterias, etc. La vida allá afuera no es precisamente el paraíso, muchos los animales realmente pasan un mal rato viviendo en su hábitat natural, teniendo que pasar hambres, enfermedades, cambios climáticos, etc. Es una lucha por la supervivencia y sólo los más aptos sobreviven, pero hablamos de luchas encarnizadas de especies que tienen que matar a otras para sobrevivir todos los días, pero más que una lucha, es la guerra más grande que se ha visto, una guerra que jamás se podrá ganar, si pudiéramos contar el número de animales que mueren todos los días en manos de otro, otros que se salvan pero pierden una extremidad o que simplemente mueren por heridas infectadas, enfermedades, carroñeros, relámpagos, tormentas, temblores y cuántas calamidades puedes pensar.
“La naturaleza” no es dadora de vida, es cruel, odia a todos los seres vivos y hace hasta lo imposible por acabar con la vida en la tierra. Al menos 5 extinciones masivas en la historia de la vida en la tierra son prueba de esto. Hace 65 millones de años, los dinosaurios eran la cúspide de la evolución, animales avanzados y especializados, maravillosas criaturas dignas de admiración y temor y un buen día, PUM. Un meteorito descomunal sale de la nada, se estrella contra la tierra, explota y vuela en pedazos a los dinosaurios gigantes de la faz de la tierra. ¿Disfrutas del clima ahora? Puedo jurar que es mera coincidencia que haya un huracán a unas horas de aproximarse a la costa, pero menos mal que no vivimos en las glaciaciones periódicas por las que pasa la tierra o aún menos mal que no vivimos al final de una glaciación, donde todas las especies que sobrevivieron adaptándose al frío mueren por el calor. Pie pequeño en busca del valle encantado es el más adorable ejemplo de cómo nos quiere la naturaleza.
Lo más interesante de todo es el culto hacia la naturaleza, manifestado principalmente por el amor a los árboles (de ahí el término “abraza árboles”) y los animales, como si el ser humano fuera divino, artificial o mítico. Hay manifestaciones de indignación ante la deforestación, la caza de animales y el uso de pieles en la cultura popular y extrañamente no nos cuestionamos mucho nuestro lugar y responsabilidad con respecto a los demás animales. No somos dioses míticos como en los cuentos épicos griegos o Conan o La Biblia, no venimos a salvar al mundo ni tampoco estamos lastimando la divina naturaleza. Los animales pelean entre sí para preservar su especie, como los leones: Cuando un macho toma el control de grupo de leonas, a sangre fría y sin pensarlo 2 veces mata a todas las crías, ya que no son sus hijos y no desea que sobreviva la descendencia de otros machos. También muchas especies de insectos y plantas arrasan con bosques enteros y pelean encarnizadas batallas por territorio, comida, hembras, estatus, poder y en ocasiones sin razón aparente. Gracias a la ciencia, la diplomacia y el comercio, nos hemos salvado de la extinción. Pero si a corto plazo no hayamos como detener un meteorito gigante, a mediano no encontramos como colonizar otros planetas y a más largo (unos 3 o 4 mil de millones de años) irnos a otro sistema solar, nuestra especie, homo sapiens sapiens, está destinada a la extinción y a diferencia de las graciosas focas blancas, green peace no podrá salvarnos.
Así como no se han podido salvar las miles de especies que se han extinguido por la mano del ser humano, cientos de pueblos antiguos han sido eliminados por la “madre naturaleza”. Y no hay que irnos de Pompeya hasta krakatoa, si dejamos la moral, los valores y los prejuicios, tomando en cuenta que estos son aprendidos por medio de la cultura, en la naturaleza sobrevive el más apto, si un pueblo no pudo sobrevivir al asedio de otro, el pueblo ganador obtiene todo, su descendencia continúa, sus hijos serán tan fuertes e inteligentes como ellos y así la humanidad avanza. En tiempos de las leyendas los que sobrevivían eran aquellos héroes que con sus espadas cortaban las cabezas de sus enemigos, ahora la ciencia y la tecnología, enfocados a la calidad de vida de las personas, definen el poderío de las naciones. Recordemos a los mayas, grandes admiradores de las estrellas y matemáticos, talaron millones de árboles para construir sus pirámides (leña para hacer material), luego tuvieron problemas climáticos y ahora están cerca de la extinción como cultura.
Vida y naturaleza, existe tanto amor entre estos dos actores como aquel de los bandos enemigos durante una guerra que durará por toda la eternidad y donde ya se sabe quién es el ganador: Aquel que tiene un poder del tamaño del mundo o algún poder extraterrestre como un meteorito, radiación, agujeros negros, choques galácticos, etc… Lo importante es que “la naturaleza” no sólo se limita a los bosques con animalitos sino también a los astros, las estrellas, todos con un toque de misticismo y belleza. GUERRA DE LAS GALAXIAS. Las estrellas nacen, crecen, mueren, envejecen, se mueven, no evolucionan ni tienen ADN (hasta donde se sabe), pero en sí son explosiones, los planetas son polvo y gases acumulados y el resto (la mayor parte) ni se sabe qué es, tal vez todos los cálculos estén errados, quizá he divagado demasiado o estoy muy viejo y cansado, pero la naturaleza dejó de ser nuestra amiga cuando intentó aniquilar a nuestra especie una y otra vez. Si tanto respeto se tiene por la naturaleza, pongamos a un grupo de hippies abraza-árboles a sobrevivir en un ambiente creado “naturalmente” (como un bosque o la selva) y luego a otro de ingenieros y doctores en un ambiente creado “artificialmente” (como un laboratorio en una ciudad). El que sobreviva más años gana, nadie se mata entre sí, la naturaleza decidirá quién saldrá victorioso.
Los paisajes son bonitos, algunos impresionantes, los animales simpáticos, las plantas interesantes, pero la naturaleza es un concepto seudo espiritual del new age que limita a la investigación, al desarrollo de la ciencia, la tecnología, la supremacía del ser humano y nuestra supervivencia como especie.
El balance que existe en la naturaleza es comparable con aquel que hay en las gotas de una cascada, una fuerza enorme mueve caóticamente un objeto que cambia de forma y se agrupa y se destruye entre sí hasta caer al piso. La idea de que existe un balance en los ecosistemas viene de las viejas creencias naturistas, incluso antes de charles Darwin. En aquellos tiempos se creía que había tantos animales y el mundo era tan grande, que simplemente el concepto de “extinción de una especie” no podía existir. Pensaban que si mataban muchos animales en algún lugar, se reduciría su población pero nunca pensaron que podrían acabar con ella. De este tipo de pensamientos surgió la idea del balance entre los animales que comen plantas y los depredadores, las bacterias, etc. La vida allá afuera no es precisamente el paraíso, muchos los animales realmente pasan un mal rato viviendo en su hábitat natural, teniendo que pasar hambres, enfermedades, cambios climáticos, etc. Es una lucha por la supervivencia y sólo los más aptos sobreviven, pero hablamos de luchas encarnizadas de especies que tienen que matar a otras para sobrevivir todos los días, pero más que una lucha, es la guerra más grande que se ha visto, una guerra que jamás se podrá ganar, si pudiéramos contar el número de animales que mueren todos los días en manos de otro, otros que se salvan pero pierden una extremidad o que simplemente mueren por heridas infectadas, enfermedades, carroñeros, relámpagos, tormentas, temblores y cuántas calamidades puedes pensar.
“La naturaleza” no es dadora de vida, es cruel, odia a todos los seres vivos y hace hasta lo imposible por acabar con la vida en la tierra. Al menos 5 extinciones masivas en la historia de la vida en la tierra son prueba de esto. Hace 65 millones de años, los dinosaurios eran la cúspide de la evolución, animales avanzados y especializados, maravillosas criaturas dignas de admiración y temor y un buen día, PUM. Un meteorito descomunal sale de la nada, se estrella contra la tierra, explota y vuela en pedazos a los dinosaurios gigantes de la faz de la tierra. ¿Disfrutas del clima ahora? Puedo jurar que es mera coincidencia que haya un huracán a unas horas de aproximarse a la costa, pero menos mal que no vivimos en las glaciaciones periódicas por las que pasa la tierra o aún menos mal que no vivimos al final de una glaciación, donde todas las especies que sobrevivieron adaptándose al frío mueren por el calor. Pie pequeño en busca del valle encantado es el más adorable ejemplo de cómo nos quiere la naturaleza.
Lo más interesante de todo es el culto hacia la naturaleza, manifestado principalmente por el amor a los árboles (de ahí el término “abraza árboles”) y los animales, como si el ser humano fuera divino, artificial o mítico. Hay manifestaciones de indignación ante la deforestación, la caza de animales y el uso de pieles en la cultura popular y extrañamente no nos cuestionamos mucho nuestro lugar y responsabilidad con respecto a los demás animales. No somos dioses míticos como en los cuentos épicos griegos o Conan o La Biblia, no venimos a salvar al mundo ni tampoco estamos lastimando la divina naturaleza. Los animales pelean entre sí para preservar su especie, como los leones: Cuando un macho toma el control de grupo de leonas, a sangre fría y sin pensarlo 2 veces mata a todas las crías, ya que no son sus hijos y no desea que sobreviva la descendencia de otros machos. También muchas especies de insectos y plantas arrasan con bosques enteros y pelean encarnizadas batallas por territorio, comida, hembras, estatus, poder y en ocasiones sin razón aparente. Gracias a la ciencia, la diplomacia y el comercio, nos hemos salvado de la extinción. Pero si a corto plazo no hayamos como detener un meteorito gigante, a mediano no encontramos como colonizar otros planetas y a más largo (unos 3 o 4 mil de millones de años) irnos a otro sistema solar, nuestra especie, homo sapiens sapiens, está destinada a la extinción y a diferencia de las graciosas focas blancas, green peace no podrá salvarnos.
Así como no se han podido salvar las miles de especies que se han extinguido por la mano del ser humano, cientos de pueblos antiguos han sido eliminados por la “madre naturaleza”. Y no hay que irnos de Pompeya hasta krakatoa, si dejamos la moral, los valores y los prejuicios, tomando en cuenta que estos son aprendidos por medio de la cultura, en la naturaleza sobrevive el más apto, si un pueblo no pudo sobrevivir al asedio de otro, el pueblo ganador obtiene todo, su descendencia continúa, sus hijos serán tan fuertes e inteligentes como ellos y así la humanidad avanza. En tiempos de las leyendas los que sobrevivían eran aquellos héroes que con sus espadas cortaban las cabezas de sus enemigos, ahora la ciencia y la tecnología, enfocados a la calidad de vida de las personas, definen el poderío de las naciones. Recordemos a los mayas, grandes admiradores de las estrellas y matemáticos, talaron millones de árboles para construir sus pirámides (leña para hacer material), luego tuvieron problemas climáticos y ahora están cerca de la extinción como cultura.
Vida y naturaleza, existe tanto amor entre estos dos actores como aquel de los bandos enemigos durante una guerra que durará por toda la eternidad y donde ya se sabe quién es el ganador: Aquel que tiene un poder del tamaño del mundo o algún poder extraterrestre como un meteorito, radiación, agujeros negros, choques galácticos, etc… Lo importante es que “la naturaleza” no sólo se limita a los bosques con animalitos sino también a los astros, las estrellas, todos con un toque de misticismo y belleza. GUERRA DE LAS GALAXIAS. Las estrellas nacen, crecen, mueren, envejecen, se mueven, no evolucionan ni tienen ADN (hasta donde se sabe), pero en sí son explosiones, los planetas son polvo y gases acumulados y el resto (la mayor parte) ni se sabe qué es, tal vez todos los cálculos estén errados, quizá he divagado demasiado o estoy muy viejo y cansado, pero la naturaleza dejó de ser nuestra amiga cuando intentó aniquilar a nuestra especie una y otra vez. Si tanto respeto se tiene por la naturaleza, pongamos a un grupo de hippies abraza-árboles a sobrevivir en un ambiente creado “naturalmente” (como un bosque o la selva) y luego a otro de ingenieros y doctores en un ambiente creado “artificialmente” (como un laboratorio en una ciudad). El que sobreviva más años gana, nadie se mata entre sí, la naturaleza decidirá quién saldrá victorioso.
Los paisajes son bonitos, algunos impresionantes, los animales simpáticos, las plantas interesantes, pero la naturaleza es un concepto seudo espiritual del new age que limita a la investigación, al desarrollo de la ciencia, la tecnología, la supremacía del ser humano y nuestra supervivencia como especie.
lunes, 2 de noviembre de 2009
El orden lógico del universo
Desde que se conocen las paradojas, el orden lógico y perfecto del universo ha sido cuestionado. Pero realmente no hay nada que sea más exacto que la lógica, todo en el universo se puede cuantificar y aún si no tenemos las herramientas para hacerlo ahora, si nada detiene el desarrollo de la ciencia, la tecnología se encargará de hacerlo. Por ejemplo, antes de la existencia de los rayos láser no se sabía la distancia exacta de la tierra y la luna y ahora sabemos que es variada y en promedio supera a los 300,000 kilómetros.
Es muy interesante hablar de los astros y de las matemáticas, no hay duda de que la física y la astronomía son la mejor explicación. Los cálculos no fallan. Cuando Einstein trataba de comprobar su famosa teoría de la relatividad, se fijó en algo curioso respecto a la órbita de mercurio, simplemente su movimiento era extraño y no había una explicación para esto, el hecho era que la órbita de mercurio estaba mal calculada y la razón de ese mal cálculo era la prueba de su teoría, las observaciones estaban distorsionadas por el efecto de la gravedad del sol, la gravedad también afectaba a la luz. La lógica tenía sentido, sin duda los que calculamos podemos cometer errores y cuando esto pasa, generalmente es por el mal uso de la lógica.
Cuando el cálculo es correcto, no hay margen de error, no hay lugar a la equivocación. Es como si el universo estuviera organizado de una forma lógica y nosotros, con nuestra pequeña mente, seamos capaces de entenderlo aunque sea en una forma sintetizada y comprimida. He ahí que nuestros cálculos tendrán un margen de error, nuestras habilidades cognitivas son superiores pero limitadas. Pero todo es evidencia de la lógica, de las matemáticas y las probabilidades. De hecho, somos el resultado de la probabilidad.
La selección natural, la evolución y nuestra existencia son consecuencia la aplicación de las matemáticas. Dos principios lógicos lo explican mejor y sin contradicción:
1) Básicamente, la biología es una forma de macroquímica, explicamos el funcionamiento de los organismos en base a reacciones de la química y la física, ciencias que usan las matemáticas como sustento. Este razonamiento lo hizo Darwin alguna vez: si nos ponemos a observar una célula, no es más que una serie de reacciones químicas y físicas. Están hechas de compuestos químicos complejos (ácidos, aminoácidos, proteínas y lípidos) y estas, a su vez, están compuestas de moléculas. En sí, la vida parece ser el resultado de la interacción entre moléculas, partículas, energías, como el resto de los fenómenos en el universo. Entonces, si nos remontamos al pasado y el origen de la vida, los primeros vestigios de vida debieron ser la combinación exitosa de ciertas condiciones respecto a la física y química del lugar del evento.
2) Otro principio lógico que explica nuestra existencia y que comprueba la evolución, tal como la extraña órbita de mercurio explica la teoría de la relatividad, tiene que ver con las probabilidades. La tierra cambia a medida que se traslada por el espacio y rota. Las condiciones que dan lugar al origen de la vida son muy especiales, hablando de probabilidades, no hablaré de ella pero pongámoslo así: De todos los planetas y lugares que hemos explorado, sólo en la tierra hemos encontrado vida. El chiste es cuando tomamos en cuenta la edad del planeta, que son más de 4 mil millones de años. Según la evidencia más actual, tuvieron que pasar mil millones de años para ver los primeros vestigios de microorganismos. Y tuvieron que pasar otro par de miles de millones para que surgieran los organismos un poco más complejos. Las probabilidades aplicadas a niveles del universo hacen que básicamente todo lo que podamos imaginar sea posible, porque empezamos a manejar números que pasan de nuestra capacidad mental. Siguiendo el origen de la vida, pongamos 2 piedras, una está más cerca de la playa que la otra. La que está más cerca terminará, antes que la segunda, por ser pulida por el constante azote del mar. Pongamos dos planetas, uno es más grande que el otro. Al planeta más grande le chocarán más asteroides. Así podríamos irnos al momento del origen de la vida, la probabilidad y el tiempo favorecen al más apto, sea este un animal, planta, roca, planeta o soluciones en un frasco. La evolución no es más que aplicar la selección natural con ayuda del tiempo.
Una membrana le dio superioridad a una bolsa de fluidos de mantener dichos fluidos dentro de ella y un núcleo le dio superioridad a otra y juntas fueron superiores que aquellas que no lo tenían, pero murieron por no tener cómo obtener energía o porque se les acabó, pero otras que acumulaban energía sobrevivieron (no fue así, pero estoy hablando hipotéticamente como ejemplo), hoy sobrevivieron las que fueron favorecidas por las condiciones ambientales. Adaptación. En miles de millones de años. Somos la combinación de fenómenos físicos que se volvieron más complejos (compuestos químicos), que se volvieron más complejos (biológicos) que se volvieron más complejos y así hasta que hoy por hoy tenemos un cerebro.
Hay otras formas de orden no lógico de entender el universo, de hecho, podemos entenderlo como queramos, pero si creemos en que al tomar un medicamento que funciona al 99% de las personas para curar algo que yo tengo, si creo que los aviones vuelan por la propulsión a chorro y la interacción con las alas y si podemos predecir el clima con ayuda de los cálculos, entonces es difícil decir que la lógica no funciona. Se pueden hacer miles y miles de teorías, pero a fin de cuentas, a la hora de “hacer cuentas” la lógica y la ciencia van ganando la batalla por la supervivencia. Si hoy por hoy estamos vivos, es gracias a nuestra capacidad de hacer deducciones lógicas, no porque seamos fuertes, ágiles o tengamos el tipo de piel adecuada. El desarrollo de la inteligencia nos dio superioridad evolutiva con respecto a nuestros antepasados y si somos lo suficientemente inteligentes como para resolver el resto de los problemas de la humanidad, aquellos que nos causan la muerte o que ponen en peligro nuestra existencia como especie, tal vez en un futuro muy loco seamos capaces de tener control no sólo de nuestro destino, sino también de todo el universo. La ambición de una especie, si desea sobrevivir eternamente, será convertirse en dioses.
martes, 27 de octubre de 2009
El origen de las especies.
Darwin no habló del origen de la vida (no en un sentido explícito), de contradecir a la poderosa iglesia, sus descubrimientos habrían sido insultados y hoy en día tendríamos un razón más para sentir vergüenza. Definió los principios mediante los cuales existe la diversidad de especies que conocemos, plantas, animales, todo. Mucha gente justifica su creencia en un ser todo poderoso porque dicen que sólo un dios pudo haber creado toda la naturaleza. Darwin no era un dios, pero realizó varios descubrimientos y todo comenzó con un viaje.
Al observar diferentes entornos, costas rocosas, selvas, islas... Comenzó a observar que las especies parecían haber estado hechas para sobrevivir en dichos entornos. En las cuevas no crecen plantas porque no hay luz solar, no hay peces en el desierto porque necesitan respirar bajo el agua, nada muy profundo, puras observaciones simples. Pero siguiendo esta línea de conocimientos, empezó a ver que algunas especies se parecían mucho, más bien demasiado, a otras pero con pequeños cambios. Descubrió que varias aves en realidad eran la misma especie pero con pequeñas variaciones (unos pinzones con picos diferentes). Estas variaciones se debían a que vivían en islas cercanas pero con faunas diferentes. Como si cambiaran para sobrevivir. Juntando estas dos ideas tenemos la siguiente aserción: Si hay un cambio en el medio ambiente y una especie no se adapta a este, esta especie morirá. Por lo tanto, las especies que cambien podrán procrear y aparecerán más de esta especie. Suena todo muy lógico, pero es algo más profundo de lo que nos imaginamos. Con ayuda de sus amigos geólogos, en aquellas épocas se investigaba respecto a la tierra que cambiaba, los desiertos, la montañas, los ríos mares, todo parecía moverse y las selvas, los bosques y la fauna se adaptaba a esta. La que no se adaptara moriría.
¿Pero cómo se da este proceso? Todo comienza con una pequeña mutación en uno o más genes, una mínima desviación entren los planos que dicen cómo será un organismo completo. Nada muy grande, una cría nace con un poco de pelo sobre la cabeza y al exponer su piel menos al sol puede salir más de la cueva, pasar más tiempo comiendo bayas, siendo más saludable y criando más hijos que aquellos que no podían estar mucho tiempo fuera porque su piel sensible se quemaba bajo el sol. Tal vez en aquella generación la ventaja no era tan grande, pero definitivamente le iría un poco mejor. Esto haría que sus hijos les vaya todavía mejor en la lucha por las bayas, pero sus nietos y sus tataranietos y toda su descendencia irá aumentando su ventaja en la medida que dicho factor se fortaleza cada vez que van quedando menos criaturas sin cabello y aquellas con más cabello son los más saludables y sobreviven y se aparean felizmente entre ellos. Es la selección natural, pura estrategia. Sun Tzu diría que, aquel que sea más habilidoso será el último sobreviviente. Y otra es “Lleva a tus hombres a una situación de la cual no puedan salir con vida y lucharán con toda la fuerza de su corazón”. La vida es una lucha por la supervivencia y las especies que no se adaptan a los cambios mueren. Por cierto que, dicha adaptación a los cambios del medio ambiente es lo que se conoció en aquellos tiempos como EVOLUCIÓN. Una teoría loca que explicaba a los dinosaurios, excelentes criaturas que no supieron adaptarse a una catástrofe a nivel mundial, casi nada. De repente todo se empezó a unir. La selección natural, evolución, cambios ambientales. Es la forma en la que funciona la naturaleza.
Conociendo los mecanismos básicos, se puede empezar a utilizar dichos conocimientos para teorizar, para querer saber más. Digamos que se entiende cómo es que un reloj funciona, si son las 6 en punto y se que cada vez que una manecilla da una vuelta, otra avanzará un poco y cuando esta de otra vuelta esta avanzará un poco. Conociendo esto, puedes usar tu imaginación y responderte a la pregunta ¿Qué pasa si ponemos a la inversa el mecanismo? Si las manecillas giraran en el sentido contrario, verías que antes de ser las 6 eran las 5 y antes las 4 y las 3 y la 1.... Empezamos a ver que si antes había una especie de pinzón que evolucionó en muchas especies, antes de ese entonces habría otra y antes de esta otra que dio origen a esta y así si seguimos retrocediendo vamos a descubrir la historia de la biología en la tierra. ¿En qué momento los insectos empezaron a volar y los peces a nadar? ¿Y qué hay de nosotros los seres humanos? ¿Qué somos? Si nos parecemos mucho a otras especies, entonces hubo un ancestro en común que evolucionó y dio origen a la diversidad y entre esa diversidad nos encontramos nosotros. Esto nos deja con muchas dudas locas porque habían todavía cabos sueltos en el conocimiento. Si las especies que se adaptan al entorno sobreviven en base a sus habilidades únicas y estos cambios se van dando progresivamente a lo largo de cientos de generaciones entonces…. ¿En qué momento desarrollamos el pensar? ¿Por qué otras especies no lo desarrollaron? ¿Cómo es que caminamos sobre dos patas? ¿Por qué podemos imaginar y crear? ¿Por qué nuestro cuerpo es como es?
Ahora, en base a numerosos hallazgos paleontológicos, sabemos cómo fue el proceso que nos llevó de un pequeño roedor a un lémur y a un monito y luego ya a los homínidos y después a seres más inteligentes y más y más. Ya sabemos porqué perdimos el pelo, porqué nuestra espalda está curveada varias veces y la forma de nuestra cabeza.
La selección natural también ha ayudado a teorizar respecto a cómo sería la vida en otros planetas y es porque se fundamenta por la lógica. En realidad es un juego de probabilidades que se puede extender a todas las cosas. Pongamos a los planetas como ejemplo. Los planetas que vemos hoy en día son el resultado de la selección natural, si bien no son seres vivientes, su existencia es el resultado de la siguiente ecuación: Ante cualquier situación, aquel animal, ser o cualquier cosa que tenga una mínima ventaja por sobre los demás animales, seres o cosas parecidas, incrementará la probabilidad de supervivencia con respecto a los menos aventajados. Así, si plutón hubiera estado más cerca del sol o si el sistema solar fuera más grande o si el sol fuera más grande, hubiera existido más materia a su alrededor para hacerse más grande, tener más gravedad y tal vez algunas lunas. Hoy lo consideraríamos un planeta, pero en realidad no pudo crecer más o si creció, no estuvo preparado para el ataque de los meteoritos. Pura lógica, el sentido común aplicado a problemas complejos. De eso se trata el universo y de eso se trata la vida.
La ciencia de PouKii o Sobre la ciencia.
Año 2009. Estoy en mi computadora escribiendo, refugiado del calor gracias a mi aire acondicionado, mandando datos a través de Internet, usando todo tipo de tecnologías, como el microondas que usé para calentar mis quesadillas o el refrigerador que usé para congelar mis hielos y enfriar mi refresco. A mi edad, podría decirse que estoy sano, puedo correr, saltar, estirarme bastante y todavía puedo hacer artes marciales. Me he enfermado pero siempre hay un medicamento adecuado que funciona. La ciencia hace posible el mundo loco en el que vivimos. La ciencia define las bases elementales, dice cuáles son las leyes que rigen el universo y es la respuesta a todas las preguntas. La ciencia hace la vida de las personas mejor, la incrementa. Es la fuente del entendimiento de uno mismo y de lo que nos rodea, es el resultado de las mentes más brillantes del mundo usando su genio al servicio de la humanidad (en el mejor de los casos).
La curiosidad, como un impulso de conocer lo que no se sabe, debió ser un factor que le dio ventaja a nuestra especie frente a otras y no sólo en el ser humano, en los gatos, ratones, perros y muchos otros animales curiosos. Sin esa curiosidad, no hubieran probado una fruta nueva y más nutritiva o no hubieran metido su mano en el río para agarrar un pescado. Quienes en base a la curiosidad descubrieron algo nuevo, fundaron las bases del conocimiento. Pero no se debe creer ciegamente en sus resultados. Los imperios en ruinas tuvieron su auge gracias al uso de la ciencia, al realizar estudios con sus armas, entrenar, descubrir nuevos métodos de fundir el hierro y de plantación. El conocimiento empírico del entorno hizo posible pasar de adorar al dios de la lluvia a ser una especie en un planeta que gira alrededor de un sol, en una vasta galaxia rodeada de un vacío oscuro en un océano gigante de galaxias y gases y otras cosas locas que aún no se sabe qué es. La ciencia hace posible el volar, sumergirse, comunicarse al instante, curar enfermedades, reemplazar miembros de personas y órganos, las naves espaciales, los telescopios, etc. Viajar a otros planetas y sigue creciendo y desarrollándose. Lo que antes se decía imposible es un chiste para la capacidad de ser humano de inventar, investigar, desarrollar y descubrir.
Así pues, en servicio de la humanidad y de la ciencia, dedico este blog a mi admiración por los descubrimientos del mundo científico. Mis argumentos serán en general teórico, filosófico, empírico y con tendencias existencialistas y escépticas. Muchas veces girando en torno a los grandes maestros que definieron el rumbo de la ciencia.
La curiosidad, como un impulso de conocer lo que no se sabe, debió ser un factor que le dio ventaja a nuestra especie frente a otras y no sólo en el ser humano, en los gatos, ratones, perros y muchos otros animales curiosos. Sin esa curiosidad, no hubieran probado una fruta nueva y más nutritiva o no hubieran metido su mano en el río para agarrar un pescado. Quienes en base a la curiosidad descubrieron algo nuevo, fundaron las bases del conocimiento. Pero no se debe creer ciegamente en sus resultados. Los imperios en ruinas tuvieron su auge gracias al uso de la ciencia, al realizar estudios con sus armas, entrenar, descubrir nuevos métodos de fundir el hierro y de plantación. El conocimiento empírico del entorno hizo posible pasar de adorar al dios de la lluvia a ser una especie en un planeta que gira alrededor de un sol, en una vasta galaxia rodeada de un vacío oscuro en un océano gigante de galaxias y gases y otras cosas locas que aún no se sabe qué es. La ciencia hace posible el volar, sumergirse, comunicarse al instante, curar enfermedades, reemplazar miembros de personas y órganos, las naves espaciales, los telescopios, etc. Viajar a otros planetas y sigue creciendo y desarrollándose. Lo que antes se decía imposible es un chiste para la capacidad de ser humano de inventar, investigar, desarrollar y descubrir.
Así pues, en servicio de la humanidad y de la ciencia, dedico este blog a mi admiración por los descubrimientos del mundo científico. Mis argumentos serán en general teórico, filosófico, empírico y con tendencias existencialistas y escépticas. Muchas veces girando en torno a los grandes maestros que definieron el rumbo de la ciencia.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

