miércoles, 6 de enero de 2010

La iglesia contra el Estado, ante los matrimonios homosexuales con posibilidad de adopción.

Ante la aprobación por miembros del partido de centro-izquierda mexicano, el PRD, en la asamblea de la ciudad de México de los matrimonios entre homosexuales con posibilidad de adopción, la iglesia ha tomado una posición que revela sus intenciones, hace cuestionar sus propias bases y nos da una idea de la visión del mundo que esperan.

El Estado Mexicano, como herramienta, busca garantizar la convivencia entre las persona a base de contratos legales justos. Uno de estos es el matrimonio. Dadas las condiciones de tiempo, dinero y otros servicios que suponen la crianza de un hijo, el matrimonio se creó para que una madre pudiera criar a un hijo bajo el cuidado del padre. Este es el concepto de familia nuclear que todos conocemos y que viene existiendo desde hace cientos de años.

El Estado Mexicano es laico. En teoría, las personas bajo el estado Mexicano deberían poder convivir sin importar sus ideologías religiosas. Podrían realizar sus rituales o pensar y expresarse en la forma que quieran, siempre y cuando cumplan con las condiciones que plantea El Estado. Ante esto, la iglesia católica puede realizar matrimonios, bautizos y demás rituales, ya que no rompen ninguna regla.

Pero la iglesia católica tiene prohibida su inclusión en la política mexicana, bajo el principio de que la iglesia católica puede hablar y actuar sobre sus ideologías religiosas, pero no debería mostrar interés en cuestiones “terrenales” dado que no son de su interés, como la administración del dinero o la educación, etc. Pueden, por derecho, intercambiar opiniones entre sus miembros pero no pueden tratar de invalidar leyes de el resto de los Mexicanos porque no comparten la misma ideología al respecto. Es decir, el estado Mexicano reconoce los matrimonios de los Mexicanos, La iglesia católica reconoce los matrimonios de su iglesia, pero la iglesia no puede querer cambiar las leyes de México para ajustarlos a su visión del mundo. El equivalente sería que El estado Mexicano modifique las leyes de la iglesia, por ejemplo, para hacer que la iglesia católica valide por sus leyes los matrimonios católicos entre homosexuales.

El interés de la iglesia católica es con sus seguidores, que por su voluntad aceptaron formar parte de esa iglesia. Pero no pueden amenazarlos para hacer que voten o no voten por un partido político o para que aprueben o quiten leyes de todos los Mexicanos. Es como si El Estado le quitara el acceso al agua o la luz eléctrica a una persona porque se unió a la iglesia católica.

El interés del estado es con los ciudadanos, las personas que viven en el país, debe garantizar su convivencia sin importar ideologías religiosas y para esto, dada la naturaleza dinámica del mundo, debe ir modificando y actualizando sus modos de acuerdo a las nuevas situaciones y condiciones económicas, territoriales, climáticas y demás. Por ejemplo, ante los problemas de cambio climático, el estado modifica sus regulaciones para reducir la cantidad de contaminantes emitidos por fábricas, vehículos, etc. ya que los efectos de un cambio climático perjudicarían la convivencia de las personas.

Así pues, si una persona desea tener un hijo, el estado provee la posibilidad de adoptar, sin importar preferencias sexuales. Pero nos presentamos ante la misma condición. Para una persona, el tener un hijo es un costo económico y, básicamente, de mano de obra invertida en su crianza, por lo que el apoyo de otra persona sería ideal. El problema es que la legislación anterior decía que un matrimonio, es decir, este contrato legal hecho para facilitar que una pareja críe un hijo, era exclusivo para una pareja constituida por un hombre y una mujer. Esto excluía a una parte de parejas del mismo sexo que desean criar a un hijo.

Además, sin necesidad de un hijo, el matrimonio le permite a una persona el acceso a ciertos derechos y beneficios. Por ejemplo, en caso de un accidente, si se necesita hacer alguna operación de emergencia, en muchos casos se pide la autorización del pariente más cercano, el cual puede ser la esposa, lo padres o el tutor legal. Pero una pareja que ha vivido junta por años, no podría opinar en estos aspectos porque legalmente no tiene ninguna responsabilidad, derecho o contrato con la otra, es decir, no tienen un parentesco sanguíneo, no están casados, etc. Esto, en el caso de las parejas homosexuales, no es porque no lo deseen sino porque las leyes no lo permiten y esto podría llevar a muchas consecuencias adversas que no facilitan la vida de este grupo de mexicanos.

La iglesia católica no tiene la misma visión que El Estado Mexicano, donde las personas pueden pensar libremente. Ante la iglesia católica sólo existe una verdad y pensar y actuar de forma diferente llevará indudablemente a castigos divinos. Esta visión totalitaria de “Si no estás a favor de Dios, estás en su contra” es válida, seguimos con que las personas en México deberían poder pensar como deseen, como institución religiosa tienen poderes religiosos para castigar a sus integrantes, como la excomunión, por actuar en contra de sus intereses espirituales. Pero no pueden querer imponer sus reglamentos e ideologías al resto de el mundo. Después de todo, la sociedad está constituida por acuerdos entre personas por su voluntad propia, no por imposición. La iglesia, al querer imponer sus ideologías, manipula las leyes de México y utiliza las herramientas del estado, como es la policía, el ejército, etc. Para imponer por la fuerza su forma de pensar, el ejemplo ideal sería el del aborto. Como forma de pensar, se puede o no estar de acuerdo, pero la iglesia católica tiene un punto de vista rígido e intolerante al respecto, por lo que utilizan su influencia desde las iglesias, desde los comunicados del arzobispado, el colegio de abogados católicos, el grupo conocido como “El yunque” y propaganda política para hacer que las personas voten a favor o en contra de leyes de su interés, pero que perjudican al resto de personas que no piensan igual y que son minoría. Como minoría era Copérnico en sus tiempos.

Así, cuando el Cardenal Norberto Ribera, Arzobispo primado de México, califica estas legislaciones como “embates del maligno que no van dirigidos sólo contra la Iglesia, sino contra los principios y valores de la familia”, técnicamente está acusando al Estado Mexicano de servir al mal.

Insisten que la homosexualidad “no es natural” y lo que no es natural contradice las leyes divinas de Dios y responden al mal. Este último argumento es cuestionable, no sólo por los descubrimientos de homosexualidad entre otros animales que incluyen los más inteligentes del mundo como los chimpancés, los delfines y otros mamíferos e innumerable cantidad de insectos y otros animales, sino que muchos hombres que forman parte de la estructura fundamental de la iglesia se les prohíbe el tener una pareja heterosexual, contraer matrimonio y tener hijos.

Otros ejemplos de actos que están en contra de la naturaleza que lleva a cabo de manera ritual la iglesia católica son: El ayuno, la prohibición de la masturbación y en casos más extremos (recordemos que la iglesia católica es a veces más conservadora y otras veces no tanto), la prohibición total de las relaciones sexuales sin fines de reproducción y de realizar diferentes procedimientos médicos. Ya que afirman que estos no son de origen natural y por ende, divino. Es decir, que son en esencia malignos.

Además, no sólo en su actuar de hoy existe evidencia sobre el tema de lo que es y no es natural. Ya que, entre sus creencias, existe la resucitación de los muertos, el caminar sobre el agua, la inseminación divina, transformación de la materia, teletransportación, fuerza sobrehumana y más.

Los científicos que utilizan metodologías empíricas y que buscan patrones, relaciones y evidencias que refuten o comprueben sus hipótesis se les debe el estudio de la naturaleza física donde vivimos. Los teólogos que basan sus pensamientos en las escrituras se les conceden el estudio de sus deidades y todo aquello de origen divino. El estado se encarga de regular la sana convivencia, pero es evidente que la iglesia católica en México no acepta la existencia de otras formas de pensar y desea imponer su ideología, aún contra el menester del Estado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario