jueves, 12 de noviembre de 2009

La vida en otros planetas.

En la ciencia ficción es un hecho la existencia de civilizaciones enteras de organismos complejos multicelulares que han desarrollado su cultura por milenios y gozan de los privilegios de una tecnología superior comparada con nuestras primitivas máquinas, literalmente a miles o millones de años luz.

Por un tiempo se pensó que el planeta tierra una curiosidad en el espacio, otro ejemplo más de la majestuosidad de los dioses, actualmente nuevas tecnologías hacen posible el identificar planetas en otras partes de la galaxia a miles de años luz. Hoy en día, los astrónomos y físicos están más interesados en buscar planetas que en estrellas, pero en realidad no es por el pedazo de roca, no es clasificar un objeto más volando alrededor de nuestro sistema solar, buscan planetas que cumplan las condiciones apropiadas estimadas para el desarrollo de la vida.

La vida se ha descubierto en los sitios más extremos de la tierra, de hecho los elementos básicos para hacer la vida son abundantes en el universo. Las condiciones atmosféricas, químicas, climáticas y planetarias para que se desarrolle materia orgánica son muy probables que tengan lugar en millones de planetas, cometas y otros astros. Esto es bien sabido por la ciencia, desde esa perspectiva sólo quedan pocas cosas que investigar, sin embargo los científicos siguen buscando planetas parecidos a los nuestros y los han encontrado.

Los planetas terrestres son planetas orbitando estrellas en sistemas solares que se parecen a la tierra y cada día se van documentando nuevos planetas con estas condiciones. Existen clasificaciones para planetas, en base a las últimas observaciones. Pero insisto, no son los planetas lo que los científicos buscan. El descubrimiento que revolucionaría la manera de entender nuestro universo, nuestra cultura y a nosotros mismos.

Se hace el siguiente razonamiento. Si el universo es tan grande y en un pequeño sol, que parecería seleccionado aleatorio, existe un planeta con las condiciones para generar vida, conservarla y dejar que esta evolucione de tal forma que desarrolle cultura y ciencia y filosofía, entonces ¿Por qué en otra parte del espacio no podría haber algo así? Con el conocimiento del tamaño del universo, se estimó en aquellos tiempos que existían por lo menos varios millones de civilizaciones en todo el universo. Ahora los científicos son menos optimistas, pero menos no significa poco a niveles galáctico por lo que ahora se calcula que en el universo hay cerca de un millón de civilizaciones existiendo en este mismo momento. Pero al seguir hablando de cantidades galácticas surgen algunas revelaciones: Nuestra cultura y nuestra ciencia tiene unos miles de años, el universo tiene miles de millones de años y no se sabe cuántos años más podremos habitar la tierra. Así pues, si en un millón de años otra civilización apuntara sus telescopios hacia nuestro planeta, tal vez encuentre algunas selvas o parajes congelados, pero no habrá rasgos de que alguna vez existió una civilización ahí. Los seres humanos, desde la tierra, no han podido definir si en Marte existió vida alguna vez y lo tenemos junto a nosotros.

Entonces, si miras al espacio estarás viendo la creación de la vida, la extinción, la evolución, el ascenso y caída de imperios, el nacimiento del arte y la tecnología y su destrucción inminente. Y de las miles de civilizaciones que existen, existieron y están por existir, nosotros somos una de ellas.

domingo, 8 de noviembre de 2009

La madre Naturaleza

Hoy en día mucha gente cree en la madre naturaleza, no es vista como una deidad pero como un cierto orden o ejemplo de perfección, salud, balance, vida, armonía, como algún tipo de espiritualidad por los seres vivos y la belleza de los paisajes y complejidad del universo, una virtud de la cual gozaban los pueblos de la antigüedad y los animales y muchas referencias más a aquello que no ha sido creado por el ser humano. Pero esta interpretación filosófica es más poética que acertada, tanto como si dijera que la muerte misma es la que da vida y los dioses son los que las quitan.

El balance que existe en la naturaleza es comparable con aquel que hay en las gotas de una cascada, una fuerza enorme mueve caóticamente un objeto que cambia de forma y se agrupa y se destruye entre sí hasta caer al piso. La idea de que existe un balance en los ecosistemas viene de las viejas creencias naturistas, incluso antes de charles Darwin. En aquellos tiempos se creía que había tantos animales y el mundo era tan grande, que simplemente el concepto de “extinción de una especie” no podía existir. Pensaban que si mataban muchos animales en algún lugar, se reduciría su población pero nunca pensaron que podrían acabar con ella. De este tipo de pensamientos surgió la idea del balance entre los animales que comen plantas y los depredadores, las bacterias, etc. La vida allá afuera no es precisamente el paraíso, muchos los animales realmente pasan un mal rato viviendo en su hábitat natural, teniendo que pasar hambres, enfermedades, cambios climáticos, etc. Es una lucha por la supervivencia y sólo los más aptos sobreviven, pero hablamos de luchas encarnizadas de especies que tienen que matar a otras para sobrevivir todos los días, pero más que una lucha, es la guerra más grande que se ha visto, una guerra que jamás se podrá ganar, si pudiéramos contar el número de animales que mueren todos los días en manos de otro, otros que se salvan pero pierden una extremidad o que simplemente mueren por heridas infectadas, enfermedades, carroñeros, relámpagos, tormentas, temblores y cuántas calamidades puedes pensar.

“La naturaleza” no es dadora de vida, es cruel, odia a todos los seres vivos y hace hasta lo imposible por acabar con la vida en la tierra. Al menos 5 extinciones masivas en la historia de la vida en la tierra son prueba de esto. Hace 65 millones de años, los dinosaurios eran la cúspide de la evolución, animales avanzados y especializados, maravillosas criaturas dignas de admiración y temor y un buen día, PUM. Un meteorito descomunal sale de la nada, se estrella contra la tierra, explota y vuela en pedazos a los dinosaurios gigantes de la faz de la tierra. ¿Disfrutas del clima ahora? Puedo jurar que es mera coincidencia que haya un huracán a unas horas de aproximarse a la costa, pero menos mal que no vivimos en las glaciaciones periódicas por las que pasa la tierra o aún menos mal que no vivimos al final de una glaciación, donde todas las especies que sobrevivieron adaptándose al frío mueren por el calor. Pie pequeño en busca del valle encantado es el más adorable ejemplo de cómo nos quiere la naturaleza.

Lo más interesante de todo es el culto hacia la naturaleza, manifestado principalmente por el amor a los árboles (de ahí el término “abraza árboles”) y los animales, como si el ser humano fuera divino, artificial o mítico. Hay manifestaciones de indignación ante la deforestación, la caza de animales y el uso de pieles en la cultura popular y extrañamente no nos cuestionamos mucho nuestro lugar y responsabilidad con respecto a los demás animales. No somos dioses míticos como en los cuentos épicos griegos o Conan o La Biblia, no venimos a salvar al mundo ni tampoco estamos lastimando la divina naturaleza. Los animales pelean entre sí para preservar su especie, como los leones: Cuando un macho toma el control de grupo de leonas, a sangre fría y sin pensarlo 2 veces mata a todas las crías, ya que no son sus hijos y no desea que sobreviva la descendencia de otros machos. También muchas especies de insectos y plantas arrasan con bosques enteros y pelean encarnizadas batallas por territorio, comida, hembras, estatus, poder y en ocasiones sin razón aparente. Gracias a la ciencia, la diplomacia y el comercio, nos hemos salvado de la extinción. Pero si a corto plazo no hayamos como detener un meteorito gigante, a mediano no encontramos como colonizar otros planetas y a más largo (unos 3 o 4 mil de millones de años) irnos a otro sistema solar, nuestra especie, homo sapiens sapiens, está destinada a la extinción y a diferencia de las graciosas focas blancas, green peace no podrá salvarnos.

Así como no se han podido salvar las miles de especies que se han extinguido por la mano del ser humano, cientos de pueblos antiguos han sido eliminados por la “madre naturaleza”. Y no hay que irnos de Pompeya hasta krakatoa, si dejamos la moral, los valores y los prejuicios, tomando en cuenta que estos son aprendidos por medio de la cultura, en la naturaleza sobrevive el más apto, si un pueblo no pudo sobrevivir al asedio de otro, el pueblo ganador obtiene todo, su descendencia continúa, sus hijos serán tan fuertes e inteligentes como ellos y así la humanidad avanza. En tiempos de las leyendas los que sobrevivían eran aquellos héroes que con sus espadas cortaban las cabezas de sus enemigos, ahora la ciencia y la tecnología, enfocados a la calidad de vida de las personas, definen el poderío de las naciones. Recordemos a los mayas, grandes admiradores de las estrellas y matemáticos, talaron millones de árboles para construir sus pirámides (leña para hacer material), luego tuvieron problemas climáticos y ahora están cerca de la extinción como cultura.

Vida y naturaleza, existe tanto amor entre estos dos actores como aquel de los bandos enemigos durante una guerra que durará por toda la eternidad y donde ya se sabe quién es el ganador: Aquel que tiene un poder del tamaño del mundo o algún poder extraterrestre como un meteorito, radiación, agujeros negros, choques galácticos, etc… Lo importante es que “la naturaleza” no sólo se limita a los bosques con animalitos sino también a los astros, las estrellas, todos con un toque de misticismo y belleza. GUERRA DE LAS GALAXIAS. Las estrellas nacen, crecen, mueren, envejecen, se mueven, no evolucionan ni tienen ADN (hasta donde se sabe), pero en sí son explosiones, los planetas son polvo y gases acumulados y el resto (la mayor parte) ni se sabe qué es, tal vez todos los cálculos estén errados, quizá he divagado demasiado o estoy muy viejo y cansado, pero la naturaleza dejó de ser nuestra amiga cuando intentó aniquilar a nuestra especie una y otra vez. Si tanto respeto se tiene por la naturaleza, pongamos a un grupo de hippies abraza-árboles a sobrevivir en un ambiente creado “naturalmente” (como un bosque o la selva) y luego a otro de ingenieros y doctores en un ambiente creado “artificialmente” (como un laboratorio en una ciudad). El que sobreviva más años gana, nadie se mata entre sí, la naturaleza decidirá quién saldrá victorioso.

Los paisajes son bonitos, algunos impresionantes, los animales simpáticos, las plantas interesantes, pero la naturaleza es un concepto seudo espiritual del new age que limita a la investigación, al desarrollo de la ciencia, la tecnología, la supremacía del ser humano y nuestra supervivencia como especie.

lunes, 2 de noviembre de 2009

El orden lógico del universo


Desde que se conocen las paradojas, el orden lógico y perfecto del universo ha sido cuestionado. Pero realmente no hay nada que sea más exacto que la lógica, todo en el universo se puede cuantificar y aún si no tenemos las herramientas para hacerlo ahora, si nada detiene el desarrollo de la ciencia, la tecnología se encargará de hacerlo. Por ejemplo, antes de la existencia de los rayos láser no se sabía la distancia exacta de la tierra y la luna y ahora sabemos que es variada y en promedio supera a los 300,000 kilómetros.

Es muy interesante hablar de los astros y de las matemáticas, no hay duda de que la física y la astronomía son la mejor explicación. Los cálculos no fallan. Cuando Einstein trataba de comprobar su famosa teoría de la relatividad, se fijó en algo curioso respecto a la órbita de mercurio, simplemente su movimiento era extraño y no había una explicación para esto, el hecho era que la órbita de mercurio estaba mal calculada y la razón de ese mal cálculo era la prueba de su teoría, las observaciones estaban distorsionadas por el efecto de la gravedad del sol, la gravedad también afectaba a la luz. La lógica tenía sentido, sin duda los que calculamos podemos cometer errores y cuando esto pasa, generalmente es por el mal uso de la lógica.

Cuando el cálculo es correcto, no hay margen de error, no hay lugar a la equivocación. Es como si el universo estuviera organizado de una forma lógica y nosotros, con nuestra pequeña mente, seamos capaces de entenderlo aunque sea en una forma sintetizada y comprimida. He ahí que nuestros cálculos tendrán un margen de error, nuestras habilidades cognitivas son superiores pero limitadas. Pero todo es evidencia de la lógica, de las matemáticas y las probabilidades. De hecho, somos el resultado de la probabilidad.

La selección natural, la evolución y nuestra existencia son consecuencia la aplicación de las matemáticas. Dos principios lógicos lo explican mejor y sin contradicción:
1) Básicamente, la biología es una forma de macroquímica, explicamos el funcionamiento de los organismos en base a reacciones de la química y la física, ciencias que usan las matemáticas como sustento. Este razonamiento lo hizo Darwin alguna vez: si nos ponemos a observar una célula, no es más que una serie de reacciones químicas y físicas. Están hechas de compuestos químicos complejos (ácidos, aminoácidos, proteínas y lípidos) y estas, a su vez, están compuestas de moléculas. En sí, la vida parece ser el resultado de la interacción entre moléculas, partículas, energías, como el resto de los fenómenos en el universo. Entonces, si nos remontamos al pasado y el origen de la vida, los primeros vestigios de vida debieron ser la combinación exitosa de ciertas condiciones respecto a la física y química del lugar del evento.

2) Otro principio lógico que explica nuestra existencia y que comprueba la evolución, tal como la extraña órbita de mercurio explica la teoría de la relatividad, tiene que ver con las probabilidades. La tierra cambia a medida que se traslada por el espacio y rota. Las condiciones que dan lugar al origen de la vida son muy especiales, hablando de probabilidades, no hablaré de ella pero pongámoslo así: De todos los planetas y lugares que hemos explorado, sólo en la tierra hemos encontrado vida. El chiste es cuando tomamos en cuenta la edad del planeta, que son más de 4 mil millones de años. Según la evidencia más actual, tuvieron que pasar mil millones de años para ver los primeros vestigios de microorganismos. Y tuvieron que pasar otro par de miles de millones para que surgieran los organismos un poco más complejos. Las probabilidades aplicadas a niveles del universo hacen que básicamente todo lo que podamos imaginar sea posible, porque empezamos a manejar números que pasan de nuestra capacidad mental. Siguiendo el origen de la vida, pongamos 2 piedras, una está más cerca de la playa que la otra. La que está más cerca terminará, antes que la segunda, por ser pulida por el constante azote del mar. Pongamos dos planetas, uno es más grande que el otro. Al planeta más grande le chocarán más asteroides. Así podríamos irnos al momento del origen de la vida, la probabilidad y el tiempo favorecen al más apto, sea este un animal, planta, roca, planeta o soluciones en un frasco. La evolución no es más que aplicar la selección natural con ayuda del tiempo.
Una membrana le dio superioridad a una bolsa de fluidos de mantener dichos fluidos dentro de ella y un núcleo le dio superioridad a otra y juntas fueron superiores que aquellas que no lo tenían, pero murieron por no tener cómo obtener energía o porque se les acabó, pero otras que acumulaban energía sobrevivieron (no fue así, pero estoy hablando hipotéticamente como ejemplo), hoy sobrevivieron las que fueron favorecidas por las condiciones ambientales. Adaptación. En miles de millones de años. Somos la combinación de fenómenos físicos que se volvieron más complejos (compuestos químicos), que se volvieron más complejos (biológicos) que se volvieron más complejos y así hasta que hoy por hoy tenemos un cerebro.

Hay otras formas de orden no lógico de entender el universo, de hecho, podemos entenderlo como queramos, pero si creemos en que al tomar un medicamento que funciona al 99% de las personas para curar algo que yo tengo, si creo que los aviones vuelan por la propulsión a chorro y la interacción con las alas y si podemos predecir el clima con ayuda de los cálculos, entonces es difícil decir que la lógica no funciona. Se pueden hacer miles y miles de teorías, pero a fin de cuentas, a la hora de “hacer cuentas” la lógica y la ciencia van ganando la batalla por la supervivencia. Si hoy por hoy estamos vivos, es gracias a nuestra capacidad de hacer deducciones lógicas, no porque seamos fuertes, ágiles o tengamos el tipo de piel adecuada. El desarrollo de la inteligencia nos dio superioridad evolutiva con respecto a nuestros antepasados y si somos lo suficientemente inteligentes como para resolver el resto de los problemas de la humanidad, aquellos que nos causan la muerte o que ponen en peligro nuestra existencia como especie, tal vez en un futuro muy loco seamos capaces de tener control no sólo de nuestro destino, sino también de todo el universo. La ambición de una especie, si desea sobrevivir eternamente, será convertirse en dioses.